Freno a inversión en almacenamiento afecta industria energética
Freno a inversión en almacenamiento energético

La inversión en almacenamiento de energía en México enfrenta un freno significativo debido a la falta de una regulación clara y específica, lo que está generando incertidumbre entre los inversionistas y retrasando proyectos clave para la transición energética del país.

Falta de marco regulatorio

Empresas del sector energético han señalado que la ausencia de reglas definidas para el almacenamiento de energía está obstaculizando el desarrollo de nuevas tecnologías y la integración de fuentes renovables. Aunque México cuenta con un gran potencial para la generación eólica y solar, la intermitencia de estas fuentes requiere sistemas de almacenamiento eficientes para garantizar un suministro constante.

Impacto en la inversión

Según expertos, la incertidumbre regulatoria ha llevado a la suspensión de varios proyectos de almacenamiento, algunos de los cuales ya contaban con financiamiento y acuerdos con proveedores. Esto no solo afecta a las empresas involucradas, sino que también frena la creación de empleos y el desarrollo tecnológico en el país.

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La Asociación Mexicana de Energía Solar (AMES) ha manifestado su preocupación, señalando que sin un marco legal claro, México corre el riesgo de quedarse rezagado en la adopción de tecnologías de almacenamiento, lo que podría comprometer sus metas de reducción de emisiones y su compromiso con el Acuerdo de París.

Recomendaciones del sector

Especialistas recomiendan que la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y la Secretaría de Energía (SENER) trabajen en conjunto para establecer lineamientos que permitan la operación de sistemas de almacenamiento, incluyendo la definición de su clasificación, los requisitos técnicos y las tarifas aplicables.

  • Establecer una categoría específica para el almacenamiento de energía en la Ley de la Industria Eléctrica.
  • Crear incentivos fiscales para la inversión en baterías y otras tecnologías de almacenamiento.
  • Promover proyectos piloto que demuestren la viabilidad técnica y económica de estas soluciones.

Además, se sugiere que México estudie los modelos regulatorios de países como Estados Unidos, Alemania y Australia, donde el almacenamiento de energía ha tenido un crecimiento acelerado gracias a políticas claras y estables.

Perspectivas a futuro

A pesar de los desafíos, el potencial de México en almacenamiento de energía es enorme. Se estima que para 2030, el país podría instalar hasta 10 gigavatios (GW) de capacidad de almacenamiento, lo que representaría inversiones por miles de millones de dólares. Sin embargo, para alcanzar esta meta, es urgente que las autoridades actúen con celeridad y eliminen las barreras regulatorias que actualmente frenan el sector.

La transición energética no solo depende de la generación limpia, sino también de la capacidad de almacenar y distribuir esa energía de manera eficiente. Sin un marco regulatorio adecuado, México corre el riesgo de perder oportunidades clave para modernizar su sistema eléctrico y atraer inversiones que impulsen el desarrollo sostenible.

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