Pemex: Tres décadas de negligencia criminal, de Guadalajara al Golfo
Pemex: 30 años de negligencia criminal, de Guadalajara al Golfo

Pemex: Una historia cíclica de negligencia y ocultamiento

La frase, pronunciada por el entonces director de Petróleos Mexicanos, Francisco Rojas Gutiérrez, resume la actitud prepotente de la paraestatal: “No vamos a permitir que un periodiquito de provincia ponga en riesgo a Pemex en medio de la negociación del Tratado de Libre Comercio”. Corría el lunes 19 de abril de 1993, apenas tres días antes del primer aniversario de la explosión que devastó Guadalajara.

La tragedia que marcó un precedente

El 22 de abril de 1992, una serie de explosiones en el sistema de drenaje de la capital jalisciense dejó un saldo trágico:

  • 212 personas fallecidas
  • 69 desaparecidos
  • Mil 800 lesionados
  • Una herida urbana de ocho kilómetros de longitud

La reunión en Bucareli, con la presencia del secretario de Gobernación, Patrocinio González Garrido, y Alfonso Dau Dau, dueño del periódico Siglo 21, buscaba silenciar la información que podría publicarse en el aniversario. Pemex, aunque asumió la responsabilidad civil y pagó indemnizaciones millonarias, nunca reconoció su culpa penal y mintió sistemáticamente sobre lo ocurrido en su planta de La Nogalera, origen de la fuga.

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El patrón se repite: el derrame del Golfo

Tres décadas después, en pleno proceso de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, Pemex ocultó durante más de mes y medio un derrame de petróleo en el Golfo de México. Este incidente ha tenido un costo ecológico y social enorme, pero la paraestatal no solo mintió descaradamente, sino que involucró en su engaño a medio gabinete gubernamental.

Las secretarías de Marina, Energía y Medio Ambiente, junto con el director de Pemex, Víctor Rodríguez, e incluso la presidenta Claudia Sheinbaum, fueron puestos en una situación incómoda por las falsedades de la empresa. En ambos casos, separados por 34 años, la negligencia criminal es el denominador común.

La decadencia estructural de un gigante

Pemex se desmorona no desde ahora, sino desde hace al menos 15 años, cuando la producción de petróleo, especialmente el ligero, comenzó a decaer. La empresa entró en un círculo vicioso de endeudamiento para sobrevivir. Durante el sexenio pasado, el presidente Andrés Manuel López Obrador revirtió la reforma energética de Enrique Peña Nieto, convirtiendo a Pemex en el buque insignia de su gobierno, una decisión con costos económicos altísimos.

La actual administración ha tenido que realizar malabares políticos para inyectar capital privado al sector energético, mientras mantiene la pesada e inoperante estructura de la petrolera más endeudada del mundo. La prepotencia y la impunidad están en el ADN de Pemex; la única diferencia es que, en las décadas de 1980 y 1990, la empresa generaba grandes ganancias que tapaban corruptelas e ineficiencias.

Hoy, Pemex sigue siendo corrupta, ineficiente y negligente, pero con el agravante de estar en quiebra técnica. Su historia reciente es un testimonio de cómo la impunidad y la falta de transparencia pueden tener consecuencias devastadoras, desde Guadalajara hasta las aguas del Golfo de México.

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