Trump afirma tener relación 'extraordinaria' con Venezuela y destaca flujo de petróleo
Trump presume relación 'extraordinaria' con Venezuela y petróleo

Trump afirma tener relación 'extraordinaria' con Venezuela y destaca flujo de petróleo

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha generado un notable revuelo al declarar que las relaciones con Venezuela son "extraordinarias" y asegurar que ya existe un flujo activo de petróleo venezolano hacia su país. En un mensaje publicado en su cuenta oficial de Truth Social, el mandatario estadounidense advirtió firmemente que ninguna persona no autorizada puede negociar en nombre de su Gobierno, rechazando categóricamente la participación de empresarios o intermediarios externos en representación de Washington.

Diálogo oficial y acuerdos energéticos

Trump subrayó que su administración trabaja directamente con la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez y su equipo, enfatizando que los canales de comunicación son exclusivamente oficiales para evitar cualquier "confusión o tergiversación". Destacó la participación clave del secretario de Estado, Marco Rubio, junto a otros funcionarios en los contactos bilaterales, y vinculó este acercamiento diplomático con beneficios económicos significativos para la población, gracias a los acuerdos energéticos en marcha.

El presidente afirmó que la producción y exportación de petróleo ya muestran movimiento, aunque no proporcionó detalles específicos sobre volúmenes o fechas de contratos. Insistió en que cualquier gestión relacionada con estos temas requiere un aval formal del Departamento de Estado, reforzando así la postura de que las negociaciones deben ser transparentes y conducidas por vías autorizadas.

Desautorización de intermediarios externos

En un claro intento por cerrar la puerta a negociaciones paralelas, Trump mencionó explícitamente un reportaje de The Wall Street Journal sobre el empresario Harry Sargeant III. Fue directo al afirmar que este individuo no tiene autoridad "bajo ninguna circunstancia" para actuar en nombre del Gobierno estadounidense, aclarando que ninguna persona externa puede representar a su país sin una aprobación oficial previa. Esta declaración busca eliminar cualquier posibilidad de gestiones privadas en temas energéticos o diplomáticos, consolidando el control gubernamental sobre las relaciones internacionales.

Este posicionamiento marca una línea clara en la política exterior de Estados Unidos hacia Venezuela, priorizando los canales oficiales y los acuerdos directos, mientras se descartan intervenciones no autorizadas que podrían complicar los avances bilaterales.