Los lagos son considerados centinelas del cambio climático debido a su rápida respuesta a las variaciones ambientales, reflejando lo que ocurre en su entorno. En las últimas décadas, el calentamiento global ha alterado significativamente el funcionamiento de estos ecosistemas, afectando sus características físicas, químicas y biológicas.
Indicadores del cambio climático en lagos profundos
En los lagos con más de 10 metros de profundidad, se han identificado diversos indicadores del cambio climático. Entre los indicadores físicos destaca el aumento de la temperatura superficial del agua, estrechamente relacionado con la temperatura del aire a escala regional. Este calentamiento favorece la estratificación térmica, es decir, la formación de capas de agua con temperaturas y densidades distintas que se mezclan cada vez menos. Como resultado, el agua superficial, más cálida y ligera, permanece separada del agua profunda, más fría y densa.
Estratificación térmica y sus consecuencias
El cambio climático incrementa la duración e intensidad de la estratificación térmica durante el verano, reduciendo la frecuencia con la que el lago se mezcla por completo, un proceso clave para mantener la calidad del agua. Cuando la mezcla es insuficiente durante varios años consecutivos, el oxígeno disuelto en las capas profundas puede agotarse, generando condiciones de anoxia, un indicador químico importante.
La anoxia en el fondo del lago tiene efectos en cascada. En ausencia de oxígeno, los sedimentos liberan nutrientes previamente retenidos, como fósforo y nitrógeno en forma de amonio. Este aumento de nutrientes disponibles favorece el crecimiento excesivo de algas, conocido como florecimiento algal, lo que reduce la transparencia del agua y altera la composición de las comunidades de algas y zooplancton. Además, la falta de oxígeno limita la supervivencia de peces que dependen de aguas frías y bien oxigenadas.
Eutrofización inducida por el clima
Se ha propuesto el concepto de eutrofización inducida por el clima, que se refiere a que los lagos presentan mayor turbidez, proliferación de algas y disminución del oxígeno sin un incremento externo de nutrientes. Este fenómeno se debe a la combinación de procesos internos favorecidos por el calentamiento global, como una mayor estratificación térmica, anoxia en el fondo y liberación de nutrientes desde los sedimentos.
Herramientas para el estudio de los lagos
Para comprender estos cambios, se emplean registros históricos de largo plazo junto con el análisis de núcleos de sedimento del fondo, utilizando diatomeas como bioindicadores. La paleolimnología, ciencia que estudia la historia de los lagos, permite reconstruir cómo han cambiado las condiciones ambientales a escalas temporales amplias, desde décadas hasta miles de años. Estos registros son clave para identificar variaciones climáticas recientes en términos geológicos.
Gracias a esta información, es posible no solo comprender mejor los cambios actuales, sino también anticipar cómo podrían evolucionar los ecosistemas lacustres en el futuro ante el cambio climático.
Referencia
Adrian, R., O’Reilly, C. M., Zagarese, H., Baines, S. B., Hessen, D. O., Keller, W., ... & Winder, M. 2009. Lakes as sentinels of climate change. Limnology and Oceanography, 54: 2283-2297.



