Turismo cubano enfrenta año catastrórico por crisis energética y sanciones
El sector turístico de Cuba, ya severamente golpeado por las consecuencias de la pandemia y las restricciones económicas internacionales, se prepara para lo que los expertos califican como un año "desastroso" debido a la crítica escasez de combustible que paraliza operaciones en toda la isla.
Cierre de hoteles y suspensión de vuelos
En plena temporada alta turística, que tradicionalmente se extiende de noviembre a abril, el gobierno cubano ha implementado medidas de contingencia que incluyen el cierre temporal de aproximadamente treinta hoteles con baja ocupación. Entre los afectados se encuentran establecimientos en La Habana y el famoso balneario de Varadero, según documentos internos del Ministerio del Turismo.
"La situación del turismo con la crisis actual de falta de combustibles, cortes de energía, dificultades con el suministro en hoteles y reducción de los vuelos hace prever un año desastroso para el turismo", declaró a la AFP José Luis Perelló, reconocido experto cubano en materia turística.
Paralelamente, tres aerolíneas canadienses, que transportan la mayor cantidad de visitantes a la isla, han anunciado la suspensión de sus operaciones debido a la falta de combustible aéreo disponible en Cuba. Dos compañías aéreas rusas, país con el que Cuba había establecido alianzas estratégicas para reactivar el sector, han seguido el mismo camino.
Impacto en el transporte y servicios turísticos
La crisis energética ha generado un efecto dominó que afecta todos los eslabones de la cadena turística. Las agencias de transporte privado han dejado de organizar excursiones a destinos emblemáticos como la ciudad colonial de Trinidad, ubicada a 325 kilómetros al este de La Habana, ante la incertidumbre de poder repostar combustible en esas regiones.
Juan Arteaga, conductor de un "almendrón" (como se conoce a los autos clásicos estadounidenses de los años 50 que transportan turistas), expresa su desesperación: "Cuando se me acabe la gasolina, para mi casa. ¿Qué voy a hacer?". Este padre de tres hijos ya ha tenido que aumentar los precios de sus servicios para enfrentar el incremento del costo del combustible, que en el mercado informal alcanza los cinco dólares por litro.
Cancelaciones y advertencias internacionales
La situación ha llevado a turistas como Frédéric Monnet, visitante francés en Viñales (sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO), a acortar su estancia ante el temor de no encontrar transporte para regresar a la capital. "Solo encontré un taxi", explicó el turista, quien añadió que el propietario de su alojamiento temía que no hubiera más vehículos disponibles para el retorno.
Países como Canadá, Rusia y Alemania han emitido advertencias formales a sus ciudadanos recomendando evitar viajes a Cuba, lo que agrava aún más la situación del sector. Antes de la actual crisis energética, la afluencia de turistas ya había experimentado una caída del 17.8%, con descensos particularmente pronunciados en los principales mercados emisores.
Contexto histórico y perspectivas
El turismo cubano, que emplea directamente a más de 300,000 personas y representa la segunda fuente de ingresos en divisas del país, ha sufrido una transformación dramática en los últimos años. Entre 2019 y 2025, los ingresos turísticos cayeron aproximadamente un 70%, según cálculos basados en cifras oficiales.
Este declive comenzó con el endurecimiento de las sanciones estadounidenses durante el primer mandato de Donald Trump (2017-2021), se agravó con la pandemia del coronavirus, y ahora enfrenta su capítulo más crítico con el bloqueo energético derivado del fin de los envíos de crudo desde Venezuela y las amenazas de Trump de aplicar aranceles a países que suministren hidrocarburos a Cuba.
Maite Artieda, ejecutiva de la cadena hotelera española Meliá en Cuba, explicó que los cierres temporales responden a "una decisión operativa basada estrictamente en la ocupación, con el objetivo de optimizar recursos". Sin embargo, esta medida representa solo una parte de las estrategias de contingencia que implementa un sector al borde del colapso.