Senadora Guerra denuncia abandono y venganzas tras polémica por salón de belleza en el Senado
En medio de un escándalo por el uso de un salón de belleza dentro del Senado, la senadora Juanita Guerra, del partido Verde, ha roto el silencio con lágrimas y acusaciones graves. Guerra asegura que fue un grupo de senadoras de Morena quien la invitó a utilizar el espacio, pero tras ser captada en video mientras le teñían el cabello, se sintió abandonada y víctima de venganzas políticas.
Detalles del uso del salón y pagos realizados
La legisladora detalló que asistió en tres ocasiones al salón de belleza ubicado en el segundo piso del recinto. En dos de esas visitas, pagó 300 pesos por los servicios, mientras que en la última, cuando le aplicaron un tinte, desembolsó 500 pesos. Subrayó que su estancia en el lugar fue breve, ocupando apenas entre 15 y 20 minutos, y ofreció que, si es necesario, le descuenten el día de dieta correspondiente.
Negativas y contradicciones entre senadoras de Morena
La situación se ha complicado con las declaraciones de otras senadoras. Andrea Chávez, de Morena, afirmó públicamente que nunca ha usado el salón de belleza, mientras que fuentes internas señalan que ella, junto con Julieta Ramírez, Lorenia Valles y Cynthia López Castro, promovieron la reapertura del espacio. Este salón había sido cerrado en septiembre de 2018 por órdenes de Ricardo Monreal, entonces presidente de la Junta de Coordinación Política, como parte de un plan para eliminar privilegios.
Al ser interrogadas, Cynthia López Castro y Andrea Chávez negaron rotundamente su participación en la reapertura, calificando las acusaciones como "falsas" y cortando la entrevista de manera abrupta. Esta actitud contrasta con el relato de Guerra, quien insiste en que fue invitada por colegas morenistas y ahora se siente traicionada.
Acusaciones de violación a la privacidad y venganzas políticas
La senadora Guerra también denunció una violación a su privacidad, argumentando que las personas que la grabaron sin consentimiento abrieron la puerta del salón sin autorización y comenzaron a interrogarla. Afirmó que su imagen ha sido alterada para atacarla y vinculó esto a venganzas por sus denuncias sobre problemas de seguridad en Cuautla, Morelos, municipio del que es originaria.
"No pensé que fuera algo erróneo", declaró Guerra al justificar su presencia en el salón, pero ahora exige respuestas. Ha enviado un oficio a la Mesa Directiva y a la Junta de Coordinación Política solicitando que se identifique a quienes la grabaron, se revele quién ordenó la instalación del salón y se nombre a las senadoras de Morena que lo promovieron.
Contexto y reacciones en el Senado
El escándalo ha reavivado el debate sobre los privilegios y la transparencia en el Senado. Mientras algunas legisladoras minimizan el hecho, otras lo ven como un síntoma de prácticas cuestionables. Guerra, por su parte, se mantiene firme en su postura, asegurando que ha sido objeto de abandono y represalias por sus acciones políticas anteriores.
Este caso pone en evidencia las tensiones internas y las luchas de poder dentro del recinto legislativo, con implicaciones que podrían afectar la credibilidad de los partidos involucrados.