Papa León lidera condena a la guerra durante emotiva celebración del Viernes Santo en Roma
El papa León XIV presidió una poderosa ceremonia del Vía Crucis en el histórico Coliseo de Roma este Viernes Santo, donde miles de católicos se reunieron bajo la luz de las velas para conmemorar la crucifixión de Jesús. En un momento de profundo significado espiritual, el pontífice estadounidense cargó una alta cruz de madera durante la tradicional procesión que recorre los últimos momentos de la vida de Cristo.
Mensaje contundente sobre responsabilidad de los gobernantes
Durante la ceremonia, se leyeron meditaciones espirituales que enviaron un mensaje directo a los líderes mundiales: "Toda persona con autoridad tendrá que rendir cuentas a Dios por la forma en que ejerce su poder", declaró la primera reflexión. El texto continuó enfatizando que "el poder de iniciar o terminar una guerra; el poder de infundir violencia o paz" será sometido al juicio divino eventualmente.
León, quien a sus 70 años es relativamente joven para un pontífice y se ha convertido en crítico abierto de conflictos internacionales, escuchó atentamente estas lecturas que combinaban pasajes bíblicos, escritos de San Francisco de Asís y meditaciones contemporáneas centradas en justicia social.
Oraciones por los más vulnerables y llamado específico sobre conflicto
Las oraciones durante la ceremonia incluyeron intenciones específicas por:
- Migrantes deportados y refugiados
- Huérfanos de guerra y víctimas de conflictos
- Personas sometidas a trata humana
- Presos políticos y encarcelados por protestar
- Aquellos que "han muerto bajo los escombros" en guerras
Los textos espirituales, preparados por un sacerdote italiano seleccionado personalmente por el papa, evitaron mencionar países específicos pero claramente aludieron a situaciones globales actuales. Los miles de fieles presentes, tanto dentro del Coliseo como en las calles adyacentes, se unieron en estas peticiones.
Diplomacia vaticana: llamado directo a Israel
En un desarrollo paralelo significativo, el Vaticano reveló que el Papa León mantuvo una conversación telefónica con el presidente israelí Isaac Herzog, durante la cual instó explícitamente a "reabrir todas las vías de diálogo" para poner fin al conflicto con Irán. El pontífice, quien se ha erigido como crítico acérrimo de esta guerra regional, también pidió a Herzog que proteja a la población civil y promueva el respeto al derecho internacional humanitario.
Esta posición continúa la línea crítica que León ha mantenido hacia políticas que considera contrarias a las enseñanzas de la Iglesia, incluyendo sus anteriores cuestionamientos a las medidas migratorias del expresidente estadounidense Donald Trump, sobre las cuales preguntó si estaban en consonancia con los principios provida católicos.
La ceremonia del Viernes Santo en el Coliseo romano combinó así tradición milenaria con relevancia contemporánea, posicionando al Vaticano como voz moral en conflictos globales mientras recordaba a los poderosos que sus decisiones tienen consecuencias eternas.



