Sheinbaum afirma que no hay crisis con España y destaca lazos históricos en Barcelona
En su primera visita oficial a España, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, zanjó públicamente el desencuentro diplomático entre ambos países, asegurando que no existe ninguna crisis y que nunca la ha habido, a pesar de las discrepancias históricas sobre la conquista. Este pronunciamiento, realizado durante una reunión internacional de líderes progresistas en Barcelona, confirma un notable deshielo en las relaciones bilaterales, que habían estado tensas desde 2019.
Un gesto de acercamiento y reconocimiento mutuo
Al llegar al evento, Sheinbaum declaró a la prensa: “No hay crisis diplomática, nunca ha habido. Lo que es muy importante es que se reconozca la fuerza de los pueblos originarios para nuestra patria”. En la apertura de la cumbre, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, agradeció a Sheinbaum por la oferta de México para albergar la próxima cumbre en defensa de la democracia en 2027, destacando la colaboración entre las naciones.
Durante su discurso, la mandataria mexicana hizo una emotiva reivindicación de su país, evocando las relaciones históricas con España. “Vengo de un pueblo que reconoce su origen en las grandes culturas originarias, aquellas que fueron acalladas, esclavizadas y saqueadas, pero que nunca fueron derrotadas, porque hay memorias que no se conquistan y raíces que nunca se arrancan”, afirmó. Además, recordó el legado del general Lázaro Cárdenas, quien abrió las puertas de México a los republicanos españoles que huían de la guerra civil (1936-1939).
Contexto del viaje y antecedentes de la tensión
Este viaje, el primero de Sheinbaum a Europa desde que asumió la presidencia en octubre de 2024, representa un paso significativo hacia la normalización de las relaciones. Las tensiones se remontan a 2019, cuando el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador envió una carta a Madrid exigiendo una disculpa de la Corona por los abusos durante la Conquista. Al no recibir respuesta, López Obrador decretó “una pausa” en las relaciones bilaterales.
Sheinbaum mantuvo inicialmente este reclamo, lo que llevó a que no se invitara al rey Felipe VI a su investidura en 2024, y España, en respuesta, no envió representantes a la ceremonia. Sin embargo, en marzo de 2026, el monarca español admitió que hubo “muchos abusos” durante la conquista, un gesto sin precedentes que Sheinbaum calificó como un “gesto de acercamiento”. Esto facilitó su aceptación de la visita a Barcelona, donde se espera un breve encuentro con Sánchez, y la invitación a Felipe VI para asistir al Mundial de fútbol 2026, que se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá.
Impacto histórico y perspectivas futuras
Las declaraciones de Sheinbaum no solo abordan el presente diplomático, sino que también reflejan una profunda conexión con el pasado. Al referirse a Mesoamérica, una región que incluía partes de México y Centroamérica, recordó que, antes de la llegada de Hernán Cortés en 1519, la población estimada era de entre 15 y 30 millones de personas. Tras un siglo de conflictos, masacres y epidemias, solo quedaron entre uno y dos millones de habitantes autóctonos, un hecho que subraya la resiliencia de las culturas originarias.
La presidenta compartió en redes sociales imágenes de su llegada a Barcelona, acompañadas del mensaje: “De México a Barcelona, como diría José Martí, amor con amor se paga. El corazón de México late fuerte en cualquier rincón”. Este viaje simboliza no solo la superación de diferencias, sino también la reafirmación de una identidad binacional basada en la memoria y la reconciliación.



