Un brote de hantavirus en un crucero de lujo con ornitólogos ha desatado una alerta sanitaria internacional. El neerlandés Leo Schilperoord, considerado el paciente cero, falleció el 11 de abril por insuficiencia respiratoria. El crucero MV Hondius, de la empresa Oceanwide Expeditions, zarpó el 1 de abril desde Ushuaia, Argentina, con 150 turistas y 63 tripulantes.
Origen del contagio
Se cree que Schilperoord y su esposa se contagiaron en el basurero de Ushuaia, donde fotografiaban aves carroñeras. Allí habitan roedores portadores del hantavirus, como el ratón colilargo. La variante Andes Sur, la más peligrosa, puede transmitirse de humano a humano.
Recortes de Milei
El gobierno de Javier Milei redujo el presupuesto del Conicet, disminuyendo las brigadas zoosanitarias que controlan reservorios del virus, lo que pudo contribuir al brote.
Propagación a bordo
El capitán Jan Dobrogowski minimizó el riesgo tras la primera muerte, permitiendo que pasajeros y tripulación continuaran con actividades normales. El barco atracó en Tristán de Acuña, donde desembarcó un pasajero y subieron cinco más sin ser informados.
Segunda muerte
Mirjam Schilperoord-Huisman, viuda del paciente cero, falleció el 26 de abril en Johannesburgo tras ser evacuada desde Santa Elena. Se convirtió en la paciente uno.
Alerta de la OMS
El 2 de mayo, la OMS confirmó el hantavirus como causa de muerte. Ese mismo día falleció una pasajera alemana. Otros pasajeros fueron hospitalizados en Sudáfrica, Suiza y Estados Unidos, con evolución favorable.
Medidas de contención
La OMS descartó epidemia o pandemia, calificando el brote como grave pero contenido. Se ordenó cuarentena de 42 días para los 147 pasajeros y tripulantes. El crucero atracó en Tenerife, donde se evacuó a 94 personas, incluyendo 14 españoles.
Lecciones para el futuro
El caso subraya la necesidad de invertir en ciencia y control epidemiológico, especialmente en regiones donde el hantavirus es endémico.



