En un avance científico sin precedentes para América Latina, un grupo de investigadores brasileños logró clonar por primera vez un cerdo destinado al suministro de órganos para el sistema público de salud. Este hito, anunciado el jueves por fuentes académicas, abre la puerta a los xenotrasplantes en la región.
Seis años de investigación
El proyecto, liderado por científicos de la Universidad de São Paulo (USP), comenzó en 2019. Tras casi seis años de trabajo, el cerdo clonado nació en un laboratorio de Piracicaba, según informó la Fundación de Amparo a la Investigación del Estado de São Paulo (FAPESP). El objetivo principal es que Brasil no tenga que depender de importaciones para realizar xenotrasplantes, utilizando cerdos genéticamente modificados cuyos órganos sean compatibles con el cuerpo humano.
“El paso que hemos dado ahora es crucial porque la clonación de cerdos es una de las técnicas más difíciles de dominar para hacer viable un trasplante de órganos entre especies diferentes”, explicó Ernesto Goulart, profesor del Instituto de Biociencias de la USP.
Modificación genética
Para lograr la compatibilidad, los científicos desactivaron tres genes porcinos que provocan rechazo inmunológico en humanos. Además, insertaron siete genes humanos en las células de los cerdos, haciendo que los órganos sean más aceptables para el organismo receptor. Los embriones modificados fueron implantados en hembras híbridas de las razas Landrace y Large White. Aproximadamente cuatro meses después, nació el primer clon sano, con un peso de 1.7 kilogramos.
Los especímenes clonados serán mantenidos en dos laboratorios pioneros en la producción clínica de cerdos en América Latina, inaugurados en 2024 y 2025. Los investigadores esperan criar una piara lo suficientemente grande para que se reproduzca de forma natural, evitando nuevas clonaciones a menos que se identifique algún gen adicional que requiera ser desactivado.
Órganos para trasplante
Cuando los cerdos modificados alcancen los siete meses de edad, tendrán el peso adecuado para que sus órganos sean utilizados en un ser humano adulto de aproximadamente 80 kilogramos. Inicialmente, se aprovecharán riñones, córnea, corazón y piel, ya que estos órganos representan el 94% de la demanda de trasplantes en el sistema público de salud brasileño.
“Si los xenotrasplantes se vuelven una realidad en Estados Unidos y China y nosotros no tenemos la tecnología, nuestro sistema nacional de trasplantes quedaría vulnerable y dependiente de importaciones, lo cual sería insostenible”, advirtió Goulart. El investigador también expresó su intención de compartir la técnica con países vecinos.
Contexto global
Hasta ahora, ningún país ha obtenido autorización para realizar xenotrasplantes de forma rutinaria, pero ya hay estudios clínicos en EE. UU. y se preparan en China. Los primeros intentos en humanos, realizados en pacientes sin otras opciones, incluyeron trasplantes de corazón con una supervivencia de unos 60 días, y un trasplante de riñón que funcionó durante meses antes de que el paciente falleciera por un infarto no relacionado. Otro caso mantuvo el riñón funcionando 270 días antes de requerir diálisis nuevamente.
Goulart señala que, aunque la vida del órgano trasplantado sea limitada, puede salvar a pacientes con enfermedades graves, como hepatitis fulminante, que necesitan un trasplante en un plazo máximo de una semana.



