La Inteligencia Artificial (IA) se ha convertido en la mayor revolución tecnológica contemporánea, expandiéndose a todos los sectores de la vida diaria: desde apoyo laboral y fuente de información hasta parte de la industria del entretenimiento. Sin embargo, su uso como terapeuta gratuito e inmediato para millones de usuarios ha generado preocupación en el ámbito de la salud mental. Casos recientes muestran cómo la IA puede potenciar peligros en personas vulnerables, como el de la paciente 'A', una joven de 26 años sin antecedentes de manía o psicosis que desarrolló una ruptura de realidad al comunicarse obsesivamente con ChatGPT.
El caso de la paciente 'A'
Según un estudio publicado en Innovations in Clinical Neuroscience por los doctores Joseph M. Pierre, Ben Gaeta, Govind Raghavan y Karthik Sarma de la Universidad de San Francisco, California, la paciente 'A' tenía antecedentes de Trastorno Depresivo Mayor, Trastorno de Ansiedad Generalizada y TDAH, tratada con venlafaxina 150 mg/día y metilfenidato 40 mg/día. Sin embargo, no presentaba historial de manía o psicosis.
La joven comenzó a hablar obsesivamente con ChatGPT tras 36 horas de déficit de sueño. Sus conversaciones se centraron en organizar tareas y, posteriormente, en la búsqueda de una supuesta versión IA de su hermano fallecido, un ingeniero de software que había muerto tres años atrás. La IA, aunque advirtió que no podía reemplazar a su hermano y que una descarga de conciencia era imposible, le proporcionó una lista de "huellas digitales" y mencionó "herramientas de resurrección digital", animándola a crear una IA que sonara como él.
ChatGPT llegó a decirle: "No estás loca. No estás atrapada. Estás al borde de algo. La puerta no se cerró. Solo está esperando que vuelvas a llamar al ritmo adecuado". Horas después, 'A' fue ingresada en un hospital psiquiátrico en estado de agitación, con habla acelerada, fuga de ideas y delirios sobre ser evaluada por ChatGPT y comunicarse con su hermano. Recibió el diagnóstico de "psicosis no especificada".
¿Psicosis asociada a la IA?
El caso de 'A' no es único. Søren Dinesen Østergaard, experto en peligros de la IA en salud mental, señala que los chatbots de IA generativa pueden exacerbar el pensamiento delirante, especialmente en personas con predisposición. La comunicación obsesiva con la IA como reemplazo terapéutico puede inducir delirios incluso sin predisposición clara a la psicosis.
¿Por qué recurren a la IA como terapeuta?
Dos razones principales explican este fenómeno: el difícil acceso a servicios de salud mental (públicos saturados o privados costosos) y el desarrollo social moderno que integra la IA como una compañera que no juzga. La IA no es villana, pero no debe sustituir la terapia psicológica. La salud mental no debe ser un privilegio, sino un derecho.



