La gestión de Rubén Rocha Moya al frente de Sinaloa ha estado marcada por crisis que han puesto bajo escrutinio su capacidad de gobernanza y la integridad de sus instituciones, especialmente tras las acusaciones de narcotráfico por parte del Gobierno de Estados Unidos dadas a conocer ayer. Desde su ascenso al poder, envuelto en señalamientos de intervencionismo electoral y acuerdos políticos con el expresidente Andrés Manuel López Obrador, hasta la reciente crisis de seguridad que ha fracturado la vida del estado, su administración se ha caracterizado por una constante tensión entre los discursos oficiales de normalidad y una realidad de violencia persistente, que podrían estar vinculados al papel del crimen organizado en su gobierno.
Trayectoria política y académica
Rubén Rocha Moya es licenciado en Derecho por la UNAM, con maestría en Ciencias de la Educación por la Universidad Autónoma de Querétaro y doctorado en Ciencias Sociales por la Universidad Autónoma de Sinaloa. Inició su trayectoria política en 1986 como candidato a la gubernatura por el Movimiento Popular Sinaloense, y en 1998 por la coalición PRD-PVEM-PT. Fue rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa de 1993 a 1997. Desde 2005 fungió como asesor político de figuras clave del gobierno estatal. En 2018 llegó al Senado postulado por la coalición Juntos Haremos Historia (Morena-PT-PES).
Defensor de la estrategia de AMLO
Rocha fue un firme defensor de la estrategia de "Abrazos, no balazos" impulsada por López Obrador, argumentando atender las causas de la violencia, una política ampliamente cuestionada por no confrontar directamente a los cárteles. Originario de Badiraguato, municipio cuna de figuras del narcotráfico como Joaquín "El Chapo" Guzmán, su trayectoria ha estado bajo escrutinio público en medio de la violencia y presencia del crimen organizado en la entidad.
Figura incómoda en el oficialismo
A sus 76 años, Rocha Moya se ha convertido en una figura incómoda dentro del propio oficialismo. Es el primer gobernador en funciones acusado formalmente por la administración de Donald Trump de presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa. Este escenario ha colocado al gobierno federal en una posición compleja, tensionando la relación entre la política interna y los vínculos con Estados Unidos. Pese a ello, Rocha ha rechazado los señalamientos y ha sostenido que no existen pruebas en su contra, afirmando que permanecerá en Sinaloa y que ya ha tenido comunicación con la Presidenta, sin detallar el contenido de dicha conversación.
Elección de 2021 marcada por la polémica
En 2021, cuando Rocha Moya se postuló por tercera ocasión a la gubernatura, comenzaron los primeros escándalos. Admitió haber sido designado candidato directamente por López Obrador, a pesar de que las encuestas de Morena favorecían a Luis Guillermo Benítez Torres. El "dedazo" de AMLO y el respaldo de Ricardo Monreal le dieron la oportunidad de aparecer en las boletas. Durante la jornada electoral del 6 de junio se reportaron "levantones" de presuntos operadores del PRI, quienes buscaban votos por Mario Zamora Gastélum, y que habrían sido plagiados por el Cártel de Sinaloa, asociado a Rocha Moya a través del financiamiento de su campaña. Zamora Gastélum quedó en segundo lugar con el 32.49% de los sufragios, frente al 56.6% de Rocha Moya.
Crisis de seguridad y escándalos
En la reciente crisis de seguridad en Sinaloa, Rocha afirmó que la paz dependía más de los grupos criminales que de las autoridades. Declaró que "en Sinaloa vivimos perfectamente bien" pese a hechos violentos en Culiacán. Se negó a suspender el Carnaval de Mazatlán en 2025 y 2026 pese a la violencia, argumentando que los homicidios no ocurrían en la zona del evento. Investigaciones señalaron presunta influencia criminal en la designación de mandos de seguridad en municipios rurales. Tras la captura de "El Mayo", algunos mandos fueron removidos o desertaron, evidenciando posible infiltración institucional. Además, se han dado señalamientos por conflictos de interés en la compra de camionetas blindadas y una presunta red de corrupción vinculada a sus hijos y contratos de obra pública.
La carta del "Mayo", el punto crítico
Uno de los momentos más críticos ocurrió tras la captura de Ismael "El Mayo" Zambada en julio de 2024. El capo publicó una carta en la que afirmó que fue emboscado tras ser citado a una reunión en Culiacán donde presuntamente asistirían el gobernador y el político Héctor Melesio Cuén para mediar en un conflicto político. Rocha negó el encuentro, argumentando que ese día se encontraba en Los Ángeles, California. El mismo día de la captura, Cuén fue asesinado. Las inconsistencias en la investigación inicial de la Fiscalía de Sinaloa (que sugería un intento de robo en una gasolinera) fueron contrastadas por la Fiscalía General de la República, lo que puso en entredicho la credibilidad del gobierno estatal y forzó la renuncia de la fiscal Sara Bruna Quiñónez.
Reacciones políticas
Rubén Moreira Valdez, coordinador del PRI en el Senado: "Se confirma lo que dijo desde hace tiempo el PRI sobre la situación que se vive en Sinaloa, al crimen organizado se le tiene que combatir en todo momento porque si no, las consecuencias son estas". Jorge Romero, presidente nacional del PAN: "México no puede permitir que quienes tienen la responsabilidad de combatir al crimen organizado estén bajo sospecha de vínculos con él. Esto ya no es rumor ni especulación. Estamos frente a una crisis de Estado". Jorge Álvarez Máynez, coordinador nacional de Movimiento Ciudadano: "Lo mínimo que esperaríamos del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, es que se separe de su cargo para enfrentar estas acusaciones y este proceso". Ricardo Monreal, coordinador de Morena en la Cámara de Diputados: "Me parece que es un asunto político que tiene que ventilarse en ese sector. Lo he conocido como un hombre íntegro, como un hombre de familia, como un ser humano excepcional". Ignacio Mier Velazco, coordinador de Morena en el Senado: "No anticipen juicios. Yo creo que hay que esperar el procedimiento y ver realmente si es algo que está sustentado, si tiene un sustento, prueba plena, o no vaya a ser otra cosa". Gerardo Fernández Noroña, senador de Morena: "Es inaceptable que se siga injuriando a un compañero gobernador al que no se le ha presentado una sola prueba de lo que se le señala y esté todo el tiempo golpeándosele".



