La madrugada del 26 de abril cambió para siempre la vida de una familia en el oriente del Estado de México. Lo que inició como una celebración familiar terminó en la muerte de Valeria Pérez Frías, de 24 años, y en una investigación que, un mes después, no ha entregado un dictamen forense. La inacción de la Fiscalía General de Justicia (FGJ) del Estado de México permitió que los testigos principales huyeran a Estados Unidos.
Una joven con sueños truncados
Valeria trabajaba en una tienda de ropa en Parque Las Antenas y planeaba continuar sus estudios. Su madre, Nelly Frías Ruiz, la describe como alegre, responsable y muy cercana. Constantemente le enviaba fotos, videos y ubicaciones. "Todo me lo decía, siempre me avisaba", recuerda. Ahora, esos mensajes son algunos de los pocos recuerdos de sus últimas horas.
La noche fatal
La tragedia comenzó cuando Mildred, amiga de Valeria desde la secundaria, regresó de Estados Unidos para celebrar su cumpleaños. Mildred y Valeria mantenían una amistad a distancia, con videollamadas y mensajes diarios. La madre de Mildred había sido maestra de Valeria, y ambas familias convivían desde entonces. Nelly Frías consideraba a Mildred una joven tranquila, pero notó cambios tras su mudanza a EU.
Días antes, Valeria pidió permiso para ir a la fiesta y quedarse en casa de Mildred. El sábado 25 de abril, día de la fiesta, Valeria informó a su madre que solo ella había sido invitada, excluyendo a otras dos amigas cercanas, lo que causó molestia. Además, Mildred viajó acompañada de un primo que el año anterior había mostrado un interés impertinente hacia Valeria.
A lo largo del día, Valeria mantuvo comunicación con su madre, enviándole videos de la reunión familiar. A las 9:33 pm envió un video con Mildred; minutos después, otro mostraba un ambiente familiar con adultos, comida y música. Su madre destaca que estos videos desmienten rumores de que Valeria estuvo en un bar o fiesta clandestina. El último mensaje de Nelly pidiendo una foto completa no tuvo respuesta.
La terrible noticia
El domingo por la mañana, Nelly recibió una llamada de un hospital en Iztapaluca. Al principio pensó en una extorsión, pero al no contactar a Valeria, llamó a la madre de Mildred, quien dijo que "Mildred se había puesto loca" y que ambas abandonaron la fiesta. Sin explicación clara, Nelly acudió al hospital con familiares. Encontró a Mildred y al primo afuera. Mildred solo dijo que Valeria "se había quedado dormida" y no despertaba. El primo dio respuestas confusas. El personal médico informó que Valeria llegó sin signos vitales. Los médicos indicaron una lesión interna posiblemente relacionada con sustancias, pero un mes después no hay resultados de peritajes.
Testigos huyen a Estados Unidos
Ni Mildred ni el primo declararon ante las autoridades, y la fiscalía no los obligó. Cuando Nelly llegó al Ministerio Público, ellos ya no estaban. La madre de Mildred evadió y luego dejó de responder. Las redes sociales fueron eliminadas. El primo había hostigado a Valeria antes; el año pasado, el novio de Valeria tuvo que intervenir. Este año, Valeria iría sola, pero el primo sí estaba. Hoy, Mildred, su primo y su madre huyeron a EU sin declarar.
Exigen justicia
Nelly Frías no busca señalar sin pruebas, pero considera sospechoso que los testigos no hayan colaborado. La muerte de Valeria se viralizó, y la presión mediática llevó a la Fiscalía del Estado de México a dar seguimiento. Sin embargo, este martes, mientras la familia se manifestaba frente a la escuela donde trabajaba la madre de Mildred, la Fiscalía informó que las periciales siguen en proceso, un mes después. El dolor persiste mientras la familia espera justicia.



