Degollado, el Edén huachicolero en Jalisco: la impunidad que no cesa
Hace justo un mes, las autoridades anunciaron que Jalisco sería uno de los estados prioritarios en la lucha contra el huachicol, debido a su alta incidencia de ordeñas clandestinas en los ductos de Pemex. Se prometió un reforzamiento del combate mediante el uso de drones, intensificación de operativos y seguimiento al dinero ilícito generado por este lucrativo delito para los cárteles. Sin embargo, nada extraordinario ha sucedido. Jalisco continúa siendo un paraíso para el robo de hidrocarburos, y el municipio de Degollado se mantiene como el Edén de esta actividad ilegal.
Nuevas tomas clandestinas y falta de detenciones
Apenas ayer, la Fiscalía General de la República (FGR) reportó otras 16 tomas clandestinas en Degollado, ubicado en la Región Ciénega de Jalisco. Esto siguió a una denuncia de Pemex por el hallazgo de conexiones ilegales en tramos cercanos a las comunidades de El Rosario, Quirinos y Los Fresnos. Como es habitual en la mayoría de estos casos, no hubo huachicoleros detenidos, lo que refleja una impunidad generalizada y corruptelas oficiales que involucran a autoridades federales, estatales y municipales.
Esta situación se agrava por la falta de aplicación de la Ley Federal para Prevenir y Sancionar los Delitos en Materia de Hidrocarburos, que parece ser ignorada en muchas regiones del estado y del país donde están tendidos los ductos de Pemex. La impunidad y las complicidades oficiales se han convertido en el mayor incentivo para que el crimen organizado continúe con estas actividades ilícitas, bajo el lema tácito de que todos ganan y todos callan.
Estrategias fallidas y evolución del delito
Tras una reunión del gabinete de seguridad estatal con autoridades militares y de Pemex en enero pasado, se anunció el uso de drones y una nueva estrategia en Jalisco para combatir el huachicol. El gobernador Pablo Lemus declaró que, además de perseguir el robo de combustible, se iría tras los puntos de venta para sancionar a quienes adquieran hidrocarburos robados. No obstante, hasta hoy no se tienen noticias de gasolineras que distribuyan huachicol o de traficantes que obliguen a empresas con grandes flotillas a comprar energéticos robados.
Está claro que las mafias y autoridades de Pemex, junto con los tres niveles de gobierno, sus fuerzas castrenses y corporaciones policiales, no solo han persistido en una guerra antihuachicol que resultó ser falsa y presumida—inicialmente bandera anticorrupción de Andrés Manuel López Obrador en 2019—sino que el delito ha evolucionado. Ahora se habla de un huachicol fiscal que ha exponenciado las ganancias ilegales, con complicidades que escalan a los más altos niveles de la clase política y gubernamental mexicana.
Jalisco: segundo lugar en robo de hidrocarburos
Además de Degollado, otros municipios como Zapotlanejo, Tala, Tototlán, Zapopan y Tlajomulco aparecen como grandes fuentes huachicoleras en Jalisco. Según las últimas cifras de Pemex, esto colocó al estado en segundo lugar nacional en este delito, con un crecimiento del 43.59% de enero a septiembre del año pasado en comparación con el mismo período de 2024, registrando 168 tomas clandestinas.
Con más de 30 tomas localizadas en lo que va de 2026, la tendencia indica que la situación va de mal en peor. La falta de acciones efectivas y la corrupción arraigada sugieren que el Edén huachicolero en Degollado y Jalisco continuará floreciendo, a menos que se implementen medidas reales y sostenidas para combatir este flagelo que afecta la economía y la seguridad nacional.