La presidenta de México adoptó una actitud defensiva tras la acusación de narcotráfico contra el gobernador morenista de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, por parte de la Procuraduría de Nueva York. Sheinbaum pidió pruebas que demostraran la culpabilidad del mandatario estatal y de otros acusados. Era difícil esperar otra reacción, pero el efecto de la iniciativa estadounidense fue un rayo en cielo sereno que eclipsó de súbito la conducta soberbia y triunfalista del grupo en el poder.
El punto más vulnerable del sistema
La acusación contra Rocha Moya fue un golpe certero, pues representaba el punto más vulnerable del sistema político actual. El gobernador procede de Badiraguato, un pueblo serrano célebre por ser la cuna del narcotráfico sinaloense. Ahí nacieron tanto Joaquín "El Chapo" Guzmán como Ismael "El Mayo" Zambada. Durante años se acumularon evidencias de su involucramiento con el crimen organizado.
La captura del Mayo Zambada
La evidencia más notable fue su participación en la captura y secuestro del Mayo Zambada, así como el asesinato de Nemesio Cuén, hechos que se conocieron en agosto de 2024 a través de una carta que hizo circular Zambada. Según ese testimonio, Zambada asistió el 25 de julio de 2024 a una reunión convocada por el gobernador en un salón de eventos próximo a Culiacán. El propósito de la reunión era resolver un conflicto de intereses entre el gobernador Rocha y Nemesio Cuén, quien fungía como presidente municipal de Culiacán. En el cónclave participarían el gobernador Rocha, Iván Archibaldo Guzmán (hijo del Chapo Guzmán), Cuén y el propio Mayo. Según el relato de este último, la reunión fue una emboscada en donde se le secuestró y condujo a la fuerza a Estados Unidos. En ese mismo lugar fue asesinado Nemesio Cuén. El gobernador nunca llegó a la reunión y un día más tarde se informó que estaba en Estados Unidos, una coartada falsa que nunca logró eliminar la sospecha de que Rocha Moya simplemente había traicionado al Mayo y a Cuén.
Apoyo del crimen organizado y de AMLO
Las autoridades estadounidenses sostienen que Rocha Moya recibió el apoyo de la banda del Chapo Guzmán desde que ascendió a la gubernatura e incluso durante su campaña electoral. Este apoyo incluyó financiamiento para su campaña y apoyo criminal para coaccionar a los enemigos políticos de Rocha Moya. Sin embargo, el personaje que concedió apoyo político invariable a Rocha Moya fue el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien durante su gestión no cesó de pregonar el lema de "abrazos, no balazos" para referirse a la actitud del Estado mexicano frente a las bandas del narcotráfico.
Visitas frecuentes a Sinaloa
A lo largo de su gobierno, AMLO visitó Sinaloa con una frecuencia extraordinaria y muchas veces se remontó a la sierra para visitar Badiraguato. En una de esas ocasiones saludó de mano a la madre del Chapo Guzmán. Por instrucciones suyas se hicieron múltiples inversiones federales en esa región. Además, durante el "culiacanazo", AMLO ordenó la liberación de Ovidio Guzmán, hijo del Chapo Guzmán.
Implicaciones para el gobierno de Sheinbaum
Es difícil pensar que la demanda de Estados Unidos sobre Rocha Moya no involucre directamente al mismo AMLO. En realidad, la amenaza se extiende a todo el grupo en el poder. Sheinbaum, al pedir "pruebas" a Estados Unidos, está tratando de posponer el siguiente paso que tendrá que dar, necesariamente, el gobierno estadounidense. No hay mucho margen de acción para la presidenta. La crisis es inevitable y lo más probable es que se profundice y que en el futuro presenciemos un proceso creciente de degradación pública de un régimen que nació con el estigma de su complicidad con el narcotráfico.
Dos opciones para la presidenta
La presidenta tiene en esta coyuntura dos opciones para actuar: a favor del crimen o en contra de él. Si actúa en contra, ordenará a la Fiscalía General de la República (FGR) que inicie una investigación seria y profunda sobre las conductas delictivas del gobernador Rocha Moya y sus cómplices para, eventualmente, dictar una sentencia. Si, en cambio, se inclina a favor del crimen, prolongará de manera indeterminada el statu quo en espera de la siguiente acción de Estados Unidos. Es una encrucijada para la cual no existe otra salida. Es la hora de los hornos.



