La ciencia revela los secretos para un beso perfecto: desde la inclinación de cabeza hasta los beneficios
Ciencia revela secretos para un beso perfecto: inclinación y beneficios

La ciencia desentraña los misterios del beso perfecto

¿Alguna vez te has preguntado cuál es la forma correcta de besar? La ciencia ha dedicado esfuerzos para responder esta pregunta, y un estudio publicado en 2017 en la revista Scientific Reports ofrece hallazgos fascinantes. Basado en la observación de 48 parejas de Bangladesh, la investigación revela patrones universales en el acto de besar, desde la dirección de la cabeza hasta los roles de género.

La inclinación de la cabeza: un sesgo hacia la derecha

Los resultados del estudio son claros: más de dos tercios de las personas giran la cabeza hacia la derecha al inclinarse para un beso romántico. Este movimiento no depende de quién inicia el beso, sino que parece ser una tendencia innata. Los datos muestran que el 72.92% de los iniciadores y el 75% de los receptores optan por esta dirección.

El doctor Rezaul Karim, autor principal y profesor de Psicología en la Universidad de Daca, explica que la posición de la cabeza de quien da el primer paso determina la del receptor. Además, sugiere una razón fisiológica: al besar, el cerebro distribuye de manera desigual la testosterona y neurotransmisores, enviando más al hemisferio izquierdo, lo que provoca la inclinación a la derecha.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

"Entre una pareja se interponen dos narices y hay que encontrar una forma de evitarlas", concluye el estudio, justificando este sesgo. Curiosamente, la lateralidad varía según el contexto: en besos románticos predomina la derecha, mientras que en besos entre padres e hijos hay un sesgo hacia la izquierda.

Diferencias de género en el beso

El estudio también destaca que los hombres son 15 veces más propensos que las mujeres a iniciar el beso. En cuanto al estilo, investigaciones previas, como una de 2010, indican que los hombres suelen preferir el beso francés, más húmedo y con mayor acción de la lengua. La Dra. Helen Fisher, antropóloga de la Universidad de Rutgers, propone que esto podría deberse a un intercambio hormonal que permite evaluar inconscientemente la fertilidad de la pareja.

Por otro lado, las mujeres tienden a responder mejor a besos románticos, enfocados en la conexión emocional. Estas diferencias subrayan cómo el beso puede servir tanto para la atracción física como para el vínculo afectivo.

Beneficios para la salud y el bienestar

Besar no solo es placentero, sino que también aporta múltiples beneficios a la salud. Según el Instituto Mexicano de la Juventud, un beso apasionado ejercita más de 30 músculos faciales, ayudando a tonificarlos y reducir líneas de expresión. Además, contribuye a:

  • Adelgazar, al quemar calorías.
  • Disminuir el estrés y la ansiedad.
  • Mejorar la autoestima y el ánimo.
  • Activar la circulación sanguínea.

Nélida Padilla Gámez, investigadora de la UNAM, añade que besar libera neurotransmisores y hormonas como la oxitocina, conocida como la "hormona del amor", que fomenta el vínculo y la conexión entre las personas. "Besar y ser besados es terapéutico", afirma, destacando que este acto también permite intercambiar feromonas, cruciales en la atracción y selección de pareja.

Desde una perspectiva psicoevolutiva, el beso ha servido para unir a las personas y satisfacer la necesidad humana de contacto físico, fenómeno conocido como "hambre de piel". Así, la ciencia confirma que un beso bien dado no solo es cuestión de técnica, sino también de salud y felicidad.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar