Peter Thiel, uno de los empresarios más influyentes de Silicon Valley, ha establecido presencia en Honduras, Ecuador y Argentina. Su empresa Palantir, conocida por sus sistemas de inteligencia y vigilancia, ya colabora con gobiernos y entidades en la región, generando inquietud sobre el impacto de estas tecnologías en la democracia y los derechos humanos.
El imperio Thiel en América Latina
Thiel, cofundador de PayPal e inversionista temprano de Facebook, ha consolidado un imperio basado en su visión libertaria y militarista. En Argentina, adquirió una mansión en Buenos Aires y se reunió con el presidente Javier Milei para discutir acuerdos en tecnologías de vigilancia y energía. En Ecuador, Palantir negocia con la Aduana para implementar software de análisis de datos en fronteras. Además, es inversionista de Próspera, un enclave para millonarios en Honduras que busca ser una “ciudad startup”.
Tecnofeudalismo: un nuevo orden
El concepto de tecnofeudalismo, acuñado por Yanis Varoufakis, describe cómo magnates como Thiel, Elon Musk, Mark Zuckerberg y Jeff Bezos modifican el capitalismo y la democracia. Estos empresarios concentran datos masivos y tienen poder para influir en políticas gubernamentales. Siete grandes empresas tecnológicas, incluyendo SpaceX, OpenAI y Google, acordaron vender sus capacidades de IA a las fuerzas militares de Estados Unidos.
Ideología tecnofeudal
Tomás Borovinsky, intelectual argentino, señala que el tecnofeudalismo no es un nuevo modo de producción, sino un conjunto de ideas políticas que promueven la tecnología pero critican la igualdad democrática. Estas ideas se reflejan en el manifiesto de Palantir, que aboga por el tecnomilitarismo, el libertarianismo y una visión jerárquica de la sociedad.
Democracia vs. tecnología
Sam Altman, CEO de OpenAI, respondió al manifiesto de Palantir con su propia visión de “prosperidad universal”. Sin embargo, para Borovinsky, estos tecnomagnates consideran que la democracia es ineficiente frente a retos como la competencia con China, y algunos incluso cuestionan los valores democráticos, dando paso al concepto de “tecnofascismo”.
América Latina: recurso estratégico
La región es clave para los tecnofeudalistas por sus recursos naturales, energía y tierras raras. Empresas como Anthropic, desarrolladora del software Claude, ya exploran inversiones en Argentina y Brasil. Además, la estrategia “The Tech Exit” busca crear enclaves aislados, como Próspera en Honduras, y algunos magnates han comprado tierras en el Cono Sur para construir búnkeres ante posibles guerras nucleares.
¿Paranoia o previsión?
El periodista Leonardo Oliva concluye que la llegada de estos magnates a América Latina presagia un nuevo orden donde la tecnología y el poder privado desafían la soberanía estatal y la democracia. La pregunta es si la región podrá regular este poder sin contrapeso.



