Hiromi Higuruma: El abogado que transformó los tribunales en un campo de batalla en Jujutsu Kaisen
En el violento escenario de los Culling Games, donde la fuerza bruta y las técnicas heredadas suelen reinar, surge una figura inesperada: Hiromi Higuruma. Este personaje, que ha capturado la atención de los fans de Jujutsu Kaisen, no proviene de un linaje de hechiceros ni de clanes ancestrales. Su origen es más mundano pero igualmente poderoso: antes de despertar como usuario de energía maldita, Higuruma ejercía como abogado defensor en los tribunales japoneses.
Un pasado legal que define su presente
Higuruma trabajaba en un sistema judicial con una tasa de condenas superior al 99%, un dato que para muchos refleja eficiencia, pero para él simbolizaba un entorno donde la presión social y la necesidad de cerrar casos podían opacar la justicia real. Su punto de quiebre llegó con el caso de Keita Oe, donde, a pesar de una defensa sólida y evidencias inconsistentes, su cliente fue declarado culpable. Este fallo no solo condenó a Oe, sino que fracturó la confianza de Higuruma en la justicia institucional, desencadenando la manifestación de su técnica maldita.
Un hechicero moderno con aprendizaje acelerado
A diferencia de otros participantes en los Culling Games, Higuruma despertó como hechicero sin entrenamiento previo, pero su capacidad de adaptación es extraordinaria. En cuestión de días, alcanzó un nivel de control de energía maldita que a otros les toma años desarrollar. Su progreso se basa en su claridad mental y habilidad para entender reglas y estructuras rápidamente, lo que se traduce directamente en su estilo de combate.
Al acumular 100 puntos tras eliminar a 20 jugadores en la Colonia No. 1 de Tokio, su reputación se forjó en la eficiencia y la distancia emocional. No actúa con euforia ni crueldad; cada movimiento parece un cálculo administrativo, reflejando su formación legal.
La fatiga moral y la búsqueda de orden
Psicológicamente, Higuruma opera desde el desgaste. Su motivación en los Culling Games no es el poder o el placer del combate, sino una necesidad de imponer orden en un entorno que percibe como jurídicamente caótico. Acumular puntos tiene un propósito estratégico: modificar las reglas del juego para reducir la masacre. Esta lógica lo coloca en una zona moral incómoda, similar a la de Yuji Itadori, donde ambos cargan con el peso de las vidas que toman, aunque Higuruma lo hace con una resignación más adulta y menos impulsiva.
Sentencia Mortal: La expansión de dominio que redefine el combate
Su técnica más representativa es la Expansión de Dominio Sentencia Mortal (Deadly Sentencing), una de las más conceptuales en la serie. Al activarla, el espacio se transforma en una sala de juicio donde la violencia física se suspende, supervisada por Judgeman, un shikigami con forma de balanza que conoce todos los crímenes del acusado. El proceso incluye:
- Confiscación: Anulación de la técnica maldita del acusado.
- Pena de muerte: Higuruma obtiene la Espada del Verdugo, capaz de matar con un solo corte.
Este dominio replica el ideal de juicio perfecto que Higuruma nunca pudo garantizar como abogado humano, creando un espacio donde la verdad es accesible y el fallo es inapelable.
El legado de un abogado en un mundo de caos
Hiromi Higuruma emerge como uno de los retratos más humanos en Jujutsu Kaisen. Su poder no nace de la ambición o el linaje, sino de la frustración acumulada frente a un sistema que dejó de reconocer como justo. Cada combate que libra conserva la estructura de un juicio, y cada sentencia dictada eco de los tribunales donde trabajó. En medio de un juego diseñado para la aniquilación, Higuruma pelea para que, al menos dentro de su dominio, el mundo vuelva a tener reglas comprensibles, prefiriendo este orden al caos sin proceso que domina fuera de la sala.