Uno de los placeres dominicales es disfrutar de una caminata por la ciudad, sentir la tarde caer y observar la majestuosidad de los árboles en floración. Es un deleite para la psique que brinda tranquilidad y relajación. En una de estas caminatas de julio, llamó mi atención la notable floración de un arbolillo que parecía enclenque en comparación con los liquidámbar y plátanos de la avenida Reforma. Obtuve fotos y una muestra para estudiarlo en casa.
Muchos de estos árboles que adornan banquetas y jardines urbanos provienen de otras partes del mundo. Se propagan por su belleza, porte, resistencia o capacidad de adaptarse a diversos ambientes. En su lugar de origen, son símbolos locales de gran valor, pues permiten clasificar, asociar elementos, resumir información, construir identidad y expresar emociones. El árbol de Júpiter cumple con ese simbolismo; su nombre común hace referencia al planeta Júpiter, ya que en verano ocurre el mejor avistamiento del planeta desde la Tierra y coincide con la espectacular floración de este árbol.
Historia y origen
Su nombre científico es Lagerstroemia indica L., perteneciente a la familia Lythraceae (igual que la granada de castilla). El primer epíteto honra a Magnus von Lagerström (1696-1759), naturalista sueco y amigo de Carlos Linneo, quien describió la planta. El adjetivo indica alude a su origen en las Indias Orientales.
Es nativa de China, Japón, el Himalaya y las Indias Orientales. Cuenta la leyenda que Marco Polo, en sus viajes del siglo XIII, llevó la planta a Venecia tras visitar al emperador mongol Kublai Kan. Sin embargo, la realidad parece ser otra: llegó a Europa en el siglo XVIII a través de rutas comerciales y, años después, a Estados Unidos, donde se cultivó masivamente en Florida con el nombre de Crepe Myrtle. Su resistencia al ambiente urbano y su belleza cautivaron a los lugareños, extendiéndose al resto del continente. En la antigua cultura china se plantaba en jardines imperiales y propiedades de altos funcionarios desde hace más de 1000 años, como símbolo de longevidad, buena suerte y renovación por su duradera floración.
Características y distribución
El árbol de Júpiter es pequeño, de 3 a 5 metros de altura. Su tronco es liso, bicolor (marrón claro y gris), con corteza exfoliante que se desprende en capas y se renueva constantemente. Las hojas son elípticas, verde oscuro, y en otoño cambian a tonos anaranjados y rojizos antes de caer. Sus flores son pequeñas, hermafroditas, con seis pétalos arrugados, agrupadas en ramilletes al final del tallo, de colores blanco, rosa, rojo, fucsia o lila según la variedad; no tienen aroma. El fruto es seco, cerrado, elipsoide, de un centímetro de largo.
Crece en climas cálidos y templados, con vegetación cercana a cuerpos de agua, bosque caducifolio o matorral. Puede vivir de 100 a 160 años en su hábitat natural, aunque en el medio urbano su vida se acorta. Crece lentamente y empieza a florecer alrededor de los seis años de edad.
Importancia en la naturaleza
Destaca por su capacidad para atraer polinizadores como abejas y mariposas durante el verano, y por su alta resistencia a plagas y heladas. Ayuda a mejorar la calidad del aire y es ideal para el paisajismo urbano, ya que no daña las banquetas. Sin embargo, al ser una planta introducida, es importante evitar plantarla cerca de áreas naturales para que no se propague. Es alimento de invertebrados como pulgones, cochinillas y arañas que se alimentan de sus brotes tiernos, hojas y savia, así como de insectos polinizadores.
Usos cotidianos
Se utiliza principalmente como planta ornamental. Florece de manera espectacular al final de la primavera y hasta el otoño, dependiendo de la variedad y el clima. En México es común verla en ciudades como Ciudad de México, Guadalajara (Jalisco), Atlixco (Puebla), Pachuca (Hidalgo) y Matamoros (Nuevo León).
En la medicina tradicional del viejo mundo, se usan sus hojas, flores y corteza para tratar infecciones intestinales, dolor de garganta, inflamaciones, controlar el azúcar en sangre y mejorar la salud de la piel. Algunos estudios mencionan efectos antiinflamatorios, analgésicos, antipiréticos, antioxidantes, anticancerígenos, antimicrobianos, contra el Alzheimer, antidiabéticos, hepatoprotectores y antitrombóticos.
Cultivo y cuidado
Se cultivan ampliamente muchas variedades híbridas, clasificadas por tamaño y color de flor; la más común es la de flor rosa intenso. Es una planta de sol, que requiere suelos con buen drenaje y riego moderado. Se sugiere podarla a finales de invierno y abonarla a principios de primavera. Puede presentar polvillo blanco en hojas, flores y brotes, síntoma de la enfermedad del oídio causada por un hongo. Para combatirlo se puede aplicar bicarbonato de sodio con jabón y extracto de cola de caballo, aunque ya existen híbridos mejorados resistentes.
Literatura sugerida
- Al-Snafi, A. E. 2019. A Review on Lagerstroemia Indica: A Potential Medicinal Plant. IOSR Journal Of Pharmacy: 9 (6): 36-42.
- Sánchez M. Lagerstroemia indica-árbol de Júpiter. En: La cultura del árbol. https://www.rjb.csic.es/jardinbotanico/ficheros/documentos/pdf/pubinv/MSG/Lagerstroemia_indica.pdf



