El Palacio de Iturbide alberga desde hoy la exposición “Barro y cerámica en México. Poéticas de lo utilitario”, una muestra que reúne más de 670 piezas creadas por un centenar de ceramistas, estudios y talleres. La exhibición, que permanecerá abierta hasta el 13 de septiembre, recorre tres mil años de historia del barro en México, desde la época prehispánica hasta el diseño contemporáneo.
Una mirada a la historia y la diversidad cultural
La muestra incluye piezas prehispánicas, platones de cerámica mayólica elaborados en el taller de Miguel Hidalgo y Costilla, ejemplares de la alfarería Aldana, de la Casa Brena, un biombo de cerámica, y obras de la familia Soteno, Marcela Calderón Bony y Teodora Blanco, entre otros. Durante un recorrido previo, el cocurador Juan Coronel Rivera explicó que uno de los objetivos de la exposición es destacar que “el mundo indígena no tiene que ver con el arte popular, porque estas son obras que provienen de estructuras de una civilización, es decir, son otomí, mazahua o nahuas, pero no arte popular, sino expresiones mayas u olmecas”.
Influencias globales y el diseño mexicano
Coronel Rivera también resaltó la influencia mozárabe, china, de la Nao de China y africana en la cerámica mexicana, y señaló que la cerámica no debe dividirse por países ni continentes. “Si quito las cédulas, todo parecería mexicano, pero hay piezas de África, Estados Unidos, etcétera”. Por su parte, la cocuradora Ana Elena Mallet indicó que la exposición representa “dos miradas encontradas para hallar diferencias y similitudes entre el barro y la cerámica en lo popular y lo contemporáneo”, y subrayó que la muestra se centra en la vasija, un objeto primario que se transforma en diversas formas.
Mallet destacó que Miguel Hidalgo, además de ser el padre de la Patria, es considerado uno de los padres del diseño en México, ya que impulsó talleres en Dolores, Hidalgo, para fomentar la productividad de los indígenas a través de los oficios. La exposición reúne por primera vez todas las expresiones cerámicas, desde sus inicios hasta la actualidad, incluyendo lo moderno, contemporáneo, arte popular e indígena.
Retos y crisis del barro en Tonalá
Mallet explicó que uno de los desafíos para integrar la muestra fue la falta de un directorio de ceramistas en el país. “Empezamos a hacer directorios al visitar talleres y colecciones, y conforme avanzábamos, alguien nos recomendaba más”. Además, reconoció que el crecimiento urbano en Tonalá y Tlaquepaque ha eliminado las minas de barro. “Tonalá existía desde el siglo XIII por sus minas de barro, pero hoy ya no hay, y los talleres industriales trabajan con pastas compradas en tiendas”, concluyó.



