UNAM revela el auge del antifeminismo digital en México y su impacto violento
UNAM revela el auge del antifeminismo digital en México

Investigadores del Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad (PUEDJS) de la UNAM realizaron una investigación en el marco de los Programas Nacionales Estratégicos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (PRONACES-CONACYT), que en 2023 derivó en el documento: Antifeminismo digital. Un análisis de la manósfera mexicana en Facebook. Este estudio revela la existencia de foros virtuales que difunden discursos de odio hacia las mujeres, reafirmando una masculinidad que se percibe como amenazada por el feminismo. Algunos de estos espacios promueven actos de violencia física, sexual o extrema. A este submundo en línea se le conoce como Manosfera.

Antecedentes internacionales y locales

En 2018, Alek Minassian atropelló a varias personas en Toronto, Canadá, causando diez muertos y 15 heridos. La investigación reveló su vínculo con la "Rebelión Incel" (célibes involuntarios), ya que el agresor había declarado en redes sociales su intención de atacar a “Chads” (hombres sexualmente activos) y “Stacys” (mujeres atractivas), términos propios de esta subcultura.

En México, el 22 de septiembre de 2025 se hicieron públicas las imágenes de Lex Ashton, un joven de 19 años que atacó con un arma blanca a un adolescente de 16 años en el CCH Sur de la Ciudad de México. El agresor fue detenido, y el ataque evidenció el alcance de la violencia relacionada con seguidores de la subcultura misógina. Meses antes, la serie Adolescencia había puesto el tema en el debate público. En Reino Unido, profesores denuncian a estudiantes influenciados por la cultura incel bajo el programa antiterrorista “Prevent”. En marzo de 2026, dos profesoras fueron asesinadas en Michoacán por un alumno que difundía mensajes misóginos en redes sociales.

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El antifeminismo digital en México

El documento de la UNAM señala que "diversas autoras, desde el feminismo, han señalado que en los espacios digitales se reproducen las mismas dinámicas de desigualdad, acoso y violencia contra las mujeres que tienen lugar en los espacios públicos no digitales". Analizan casos en Europa y Estados Unidos donde la violencia digital se materializa en ataques violentos, situación que no estaba documentada en México hasta ahora.

Origen y evolución del término incel

El término incel fue acuñado por una mujer canadiense en 1997, quien creó el Proyecto de “Célibe Involuntario” como un grupo de apoyo. Con el tiempo, las comunidades virtuales fueron dominadas por varones que culpan a las mujeres de su celibato y fracaso afectivo, con generalizaciones como: “solo están interesadas en el dinero” o “son promiscuas y manipuladoras”.

Diálogo académico sobre el fenómeno

El 16 de octubre de 2025, la Facultad de Medicina de la UNAM transmitió la mesa “Fenómeno incel: La UNAM ante nuevos retos en salud psicosocial”. René López, de GENDES, explicó que "la frustración de los incels deriva de la dificultad para establecer relaciones erótico-afectivas satisfactorias, principalmente de hombres jóvenes con mujeres". Advirtió que el peligro radica en que ese fracaso sea captado por discursos radicales en redes sociales.

La ONU advierte: "En casos extremos, estas ideologías se entrecruzan con otras formas de radicalización, como el racismo, la homofobia y el autoritarismo. La misoginia online se convierte rápidamente en misoginia fuera de línea. Las narrativas de la manosfera ya no se limitan a nichos de internet; están influyendo en la forma de pensar, votar y tratar a los demás".

Efectos sociales de las violencias

Tras la tragedia en el CCH Sur, comunidades incel convocaron a ejecutar actos similares en otros planteles y publicaron mensajes de apoyo al agresor. Algunas amenazas llevaron al cierre de escuelas o a la suspensión de actividades presenciales. La doctora Rosaura Martínez Ruiz, académica de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, explica que "el trauma colectivo se distingue del individual en que el origen de la violencia es sociopolítico, una memoria heredada a través de prácticas culturales, discursos institucionales, omisiones en la historia oficial, impunidad y privilegios".

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La investigadora subraya que "la tarea no es solo administrativa o policial, sino fundamentalmente de reflexión y desactivación de las causas de la violencia. Dado que el trauma no se subvierte en soledad, socialmente deben proveerse espacios de apoyo para la reelaboración del dolor". Propone mecanismos como la escucha colectiva, la memoria nominal, el cuidado de víctimas y sobrevivientes, y el diseño de estrategias de desactivación para encauzar la agresión y dar otras vías de expresión a las frustraciones.

Desactivación del mandato patriarcal

La doctora Martínez Ruiz considera urgente promover la reflexión sobre los mandatos patriarcales, que no solo violentan a las mujeres, sino que también provocan violencia entre hombres y autodestructiva. Señala que "existen mandatos que les dicen que, si no son los grandes conquistadores de mujeres, merecen morir, o que quienes los rechazan también merecen morir. Es importante aprender a soportar el rechazo".

Invita a una tarea colectiva para reflexionar sobre las estructuras, el papel de cada quien en las formas de relacionarnos y la responsabilidad comunitaria. Sugiere una respuesta integral que incluya atención a la salud mental, espacios de escucha para víctimas y apoyo para deconstruir identidades no violentas.