La protección de los derechos fundamentales de los mexicanos en el extranjero es una obligación del Estado mexicano establecida en el marco jurídico nacional e internacional, desde la Constitución Política (Artículos 1 y 89) hasta la Ley del Servicio Exterior y la Convención de Viena sobre Derechos Consulares. Los consulados mexicanos en Estados Unidos, donde reside la mayoría de los connacionales en el exterior, tienen una larga historia de servicio, pero enfrentan serios desafíos presupuestales.
Recursos insuficientes para la protección consular
En los últimos diez años, el presupuesto destinado a la protección de mexicanos en el extranjero ha disminuido en términos reales e incluso nominales en algunos ejercicios. Esto ocurre a pesar de un discurso oficial que enaltece a los migrantes como "heroínas y héroes". La paradoja es evidente: mientras se reconoce su labor, los recursos asignados no son suficientes para atender las crecientes necesidades, especialmente ante la oleada antiinmigrante en Estados Unidos.
El gasto de la Dirección General de Protección Consular y Planeación Estratégica (DGPCPE) de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) es un indicador clave. Según datos de la Cuenta Pública, en 2025 el gasto real fue 17% inferior al de 2016. En el peor momento de agresiones contra mexicanos en el exterior, el financiamiento es menor que hace una década. Además, se han reportado casos de descuido en la calidad profesional del personal consular.
Remesas vs. protección: una brecha que crece
Entre 2016 y 2025, las remesas enviadas a México sumaron 473 mil 210 millones de dólares, una cifra 16 veces superior al presupuesto de la Secretaría de Bienestar para 2025. Con ese monto se podrían haber construido 78 aeropuertos Felipe Ángeles o 27 veces el Tren Maya. Sin embargo, el gasto en protección consular no ha crecido al mismo ritmo.
En 2016, por cada peso gastado por la DGPCPE, los mexicanos en el exterior enviaron 1,365 pesos en remesas. Para 2025, la disparidad se amplió a 2,444 pesos de remesas por cada peso de gasto consular. La única reducción de esta brecha ocurrió en 2017, cuando se asignó presupuesto extraordinario ante el inicio del primer gobierno de Donald Trump. Pero en 2018, el gasto se recortó drásticamente.
Propuesta para un presupuesto mínimo
Si bien no es viable igualar el gasto consular al monto de las remesas, es urgente reducir la desproporción actual. Para alcanzar una relación de 1,500 a 1, el gasto de la DGPCPE debería ser de al menos 621 millones de pesos en 2026. Este monto está al alcance de la SRE, considerando que los consulados generan ingresos que podrían reinvertirse en protección.
La reciente "revisión" de los consulados por parte del gobierno de Trump, sin argumentos claros, añade incertidumbre. En ese escenario, no solo está en juego el presupuesto, sino la propia existencia de las representaciones consulares. La relación bilateral entre Washington y la Ciudad de México enfrenta vientos sin precedente.



