La tradición social que perdura en Monterrey
En el corazón de la sociedad regiomontana, un selecto grupo de mujeres mantiene viva una tradición que trasciende generaciones. Idalia de Cruz, Lizeth Chapa, Ana Sofía Calderón y Cecilia Islas de Treviño se reúnen mensualmente, preservando un ritual social que combina camaradería, networking y el fortalecimiento de lazos comunitarios.
Un encuentro diverso y representativo
Las fotografías capturadas por Fernando Garza revelan la amplitud de estas reuniones, donde participan figuras como Ruth Lozano, Ludy Castillo, Julieta Santos, Bernardette Rodríguez y Rebeca Castro. Este mosaico social incluye también a Sylvia de Castillo, Isabel Montalvo, Tere Lozano, Lizbeth Pérez de Gallegos y Sandra Garza, demostrando la diversidad dentro de la élite local.
La presencia de Lupita Cruz, Irma Jiménez, Graciela Elizondo, Ludivina Garza, Velia Valdés y Esperanza de León de Garza añade profundidad histórica a estos encuentros, mientras que Ludy Castillo, Iliana Novelo y Graciela de Mascareñas representan la continuidad de esta práctica social.
La importancia de mantener los lazos
Estas juntas mensuales no son meros eventos sociales, sino espacios donde se tejen alianzas, se comparten experiencias y se mantiene viva la identidad de la comunidad regiomontana. La participación de Lupana Casas, Mary Rousseau, Rosalba Arista de Pola, Sylvia de Castillo y Patricia Martínez de Pinillos evidencia cómo estas reuniones atraviesan diferentes círculos y generaciones.
La fotografía de Fernando Garza documenta no solo rostros conocidos, sino un fenómeno social significativo en Monterrey. Estas mujeres, muchas de ellas con apellidos emblemáticos de la región, representan diversos sectores empresariales, culturales y sociales, creando un tejido comunitario único.
La continuidad de estas reuniones mensuales sugiere una red de apoyo mutuo que trasciende lo meramente social, influyendo posiblemente en decisiones empresariales, proyectos culturales y causas sociales dentro de la comunidad regiomontana.