Las revelaciones de Olán y Pérez: un terremoto para el Grupo Tabasco
Amílcar Olán y Germán Pérez son nombres que generan una profunda preocupación dentro del Grupo Tabasco, esa amalgama político-empresarial que ha cruzado varias generaciones y que incrementó su fortuna durante el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador. Su historia negra se está escribiendo con los testimonios de muchos, incluyendo los de estos dos individuos que fueron funcionales al régimen y que ahora han comenzado a hablar con las autoridades estadounidenses.
¿Qué podrían revelar estas figuras clave?
Para empezar, todos los cercanos a López Obrador que se vieron involucrados en actos de corrupción, y que hasta ahora viven en la impunidad, sin investigaciones en su contra y con sus negocios floreciendo. Germán Pérez, un nombre desconocido para millones, es una pieza clave porque jaló el seguro para que el andamiaje de poder construido gracias al picaporte en el despacho presidencial, y la percepción de aval y protección del ex presidente, se hiciera público.
Esto abrió una herida que, pese al encubrimiento del régimen, no ha dejado de sangrar. Pérez, indignado porque Amílcar Olán le estaba robando dinero, filtró a los medios y a organizaciones civiles las grabaciones telefónicas donde se menciona a los hijos de López Obrador como las cabezas de múltiples negocios multimillonarios. Estas grabaciones, dadas a conocer en 2023, fueron una fuerte sacudida a un árbol cuyas hojas más débiles empezaron a caer.
La reacción defensiva y el papel de Mr. Susu
Al ser audios tan comprometedores, provocaron una reacción defensiva: investigar de dónde habían salido. Uno de los operadores financieros del entonces secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, el joven empresario Mario Pacchiano, contrató los servicios de Susu Azano Hetser, hijo de Susumo Azano Matzuara, quien vendió el programa Pegasus a la Secretaría de la Defensa Nacional en el gobierno de Felipe Calderón.
Azano Hetser, conocido como Mr. Susu, había asumido el control de la empresa familiar Security Tracking Devices, especializada en espionaje en dispositivos móviles en tiempo real, mensajería instantánea y correos electrónicos. Fue él quien localizó a Pérez en Chiapas. Susu tiene dos investigaciones abiertas por espionaje y presuntas relaciones con el crimen organizado, siendo identificado por las autoridades estadounidenses e israelíes bajo códigos específicos.
La detención y tortura de Pérez
La información proporcionada por Mr. Susu a Pacchiano permitió que las autoridades chiapanecas, con el ex gobernador Rutilio Escandón como cuñado de López Hernández, detuvieran a Pérez por un presunto fraude. Según personas cercanas al caso, fue golpeado y torturado, pero las autoridades no pudieron probar la acusación, por lo que fue puesto en libertad dos meses después. Funcionarios mexicanos indicaron que inmediatamente se fue a vivir a una pequeña ciudad en el condado de Los Ángeles, donde se sabe que lleva tiempo colaborando con las autoridades federales estadounidenses.
El papel de Amílcar Olán y su huida
Amílcar Olán, de quien se supone tiene lazos familiares con los López Obrador, no dejó de hacer negocios tras difundirse las grabaciones incriminatorias. Solo se asustó mucho tiempo después, cuando el caudal de denuncias sobre la corrupción en el obradorismo siguió fluyendo. Olán se fue de México, primero a Dubái y después a Suiza, donde autoridades mexicanas detectaron en septiembre que había transferido tres mil millones de pesos a través de rutas diseñadas por un tabasqueño que forma parte de los nuevos factureros del régimen.
Actualmente, Amílcar Olán está bajo vigilancia y las autoridades saben en dónde se encuentra. En Tabasco, hay inquietud por la aparente pérdida de ese dinero y por la sospecha de que este amigo de los hijos de López Obrador, que fue bisagra para la investigación de inteligencia en México, pudiera estar hablando con agentes de Estados Unidos. Una fuente de ese país confirmó que hay conversaciones con él, lo que podría convertirlo en un testigo cooperante.
La implicación de López Obrador y el Grupo Tabasco
Olán y Pérez son considerados kriptonita para el Grupo Tabasco y de manera directa para López Obrador. El expresidente tuvo información de los pasos en los que andaban sus hijos desde al menos 2022, más de un año antes de que comenzaran a salir indicios de sus actos de corrupción. El entonces director del Centro Nacional de Inteligencia, Audomaro Martínez, le entregó un expediente sobre lo que estaba haciendo su hijo Andrés Manuel López Beltrán. Aunque López Obrador lo llamó, le reclamó y lo regañó, finalmente no pasó nada, y el Grupo Tabasco continuó con sus actividades.
Nota: Alex Tonatiuh Márquez Hernández, cesado en diciembre pasado como director de Investigación Aduanera en Aduanas, envió una carta para refutar acusaciones, describiéndose como un funcionario honesto y limpio de cualquier probable delito.



