La propaganda gubernamental ya no logra ordenar la realidad para la mayoría de la población
La propaganda del Gobierno federal está dejando de dar resultados tangibles, según se desprende de la última encuesta de aprobación presidencial publicada este lunes por El Financiero. El acuerdo con la presidenta Claudia Sheinbaum cayó dos puntos porcentuales entre febrero y marzo, evaporando en cuestión de días el impacto positivo que había generado el abatimiento de Nemesio Oseguera, El Mencho, jefe del cártel más sanguinario del país.
Desacoplamiento entre narrativa oficial y experiencia ciudadana
Mientras tanto, la percepción de inseguridad entre la ciudadanía aumentó 19 puntos, pasando del 60% al 79%, a pesar de los partes policiales que casi diariamente insisten en lo contrario. Este fenómeno muestra un desacoplamiento creciente entre la narrativa gubernamental y la experiencia cotidiana de los mexicanos.
La propaganda está dejando de ser percibida como un ordenador de la realidad para convertirse en un intento de manipulación evidente. Esto ha sucedido en múltiples frentes:
- En el tema de las personas desaparecidas, donde mediante reacomodos de bases de datos se busca maquillar la realidad de un fenómeno que se ha disparado durante este gobierno.
- En el manejo económico, donde los indicadores negativos han subido por segundo mes consecutivo pese al discurso oficial que insiste en que las cosas van muy bien.
- En la respuesta a derrames de petróleo, donde las explicaciones iniciales han sido contradichas por la evidencia posterior.
Crisis de credibilidad en el equipo de comunicación
La situación se ha agravado con la pérdida de credibilidad del equipo de comunicación presidencial. Jesús Ramírez Cuevas, coordinador de asesores y arquitecto de la propaganda del régimen, se vio involucrado en una discusión pública sobre una fotografía que mostraba a una mujer asoleándose en una ventana de Palacio Nacional, afirmando inicialmente que era su madre y luego acusando a quienes la difundían de haberla creado con inteligencia artificial.
En otro frente, Jenaro Villamil, dueño de los medios públicos y aliado estratégico, también enfrenta desafíos de credibilidad. La dupla que antes era considerada fundamental para la estrategia comunicacional del gobierno ahora parece haber perdido puntos en Palacio Nacional.
Estrategias en deterioro y contra-narrativas virales
Las invenciones de encuestas que colocan a la presidenta por arriba de los 80 puntos de aprobación son una estrategia en claro deterioro. Estas se enfrentan a:
- Contra-narrativas virales en redes sociales
- Memes y sátiras que desmontan el discurso oficial
- Periodismo de investigación que revela contradicciones
- Filtraciones que circulan con rapidez en el ecosistema digital
La propaganda ya no marca la agenda pública, sino que reacciona a ella, una señal inequívoca de pérdida del control narrativo. Cuando la propaganda deja de ser útil para un gobierno, no desaparece inmediatamente, pero pierde eficacia, credibilidad y capacidad para moldear percepciones.
Cambios en las dinámicas de poder comunicacional
Los medios alternativos que antes funcionaban como primera línea de ataque propagandístico ahora enfrentan sus propias turbulencias. Arrollados por las contradicciones de un régimen cuyas narrativas no coinciden con la realidad, intentan justificarse mientras su prestigio se erosiona.
Paralelamente, actores clave dentro del aparato comunicacional muestran intereses divergentes. Alfonso Brito y Cuitláhuac Bardán, entre los más prominentes, parecen más interesados en la campaña presidencial del secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, que en la propia presidenta Sheinbaum.
El fenómeno de ruido blanco se hace evidente: la propaganda sigue emitiéndose, pero ya no impacta como antes. Audiencias que antes reaccionaban positivamente ahora comienzan a ignorar o incluso rechazar activamente los mensajes oficiales.
Las señales son claras: la propaganda gubernamental ha entrado en una fase de deterioro acelerado, incapaz de sostener narrativas que la realidad sistemáticamente desmiente.



