Mike Tyson desnuda su lucha contra la obesidad y revela pensamientos suicidas
El excampeón mundial de los pesos pesados, Mike Tyson, ha encendido las alarmas sobre la obesidad al confesar que, en el pasado, contempló el suicidio debido a su estado físico. A sus 59 años, el legendario boxeador se ha unido a una cruzada nacional en Estados Unidos contra los alimentos procesados, compartiendo el trauma familiar que detonó su propia batalla con el peso.
Una confesión impactante y sin filtros
En un anuncio publicitario en blanco y negro de 30 segundos, Tyson aparece sin luces ni público, solo frente a la cámara, desmontando su mitología de fuerza bruta. "Estaba tan gordo y era tan desagradable. Comía cualquier cosa. Pesaba como 157 kilos", dice con voz contenida. Luego añade: "Me odiaba muchísimo cuando estaba así. Sólo quería suicidarme". Esta declaración marca un giro introspectivo para el atleta que una vez personificó la violencia controlada en el ring.
El dolor familiar: la muerte de su hermana Denise
La narrativa adquiere una dimensión emocional profunda cuando Tyson menciona a su hermana, Denise, quien falleció a los 25 años en 1990 debido a un infarto relacionado con la obesidad. "Mi hermana se llamaba Denise. Murió de obesidad a los 25 años. Sufrió un infarto", relata, presentando esta pérdida como una herida abierta que impulsa su activismo. La muerte de Denise no es un mero recurso retórico; es el eje moral de su mensaje, conectando su historia personal con un problema de salud pública más amplio.
De la autodestrucción a la redención a través del veganismo
Tras su retiro del boxeo, Tyson abandonó el régimen disciplinado que había mantenido su físico, cayendo en la obesidad clínica en 2009. Sufría de hipertensión, artritis y una dependencia prolongada a las drogas. "Estaba tan congestionado por todas las drogas y la mala cocaína que apenas podía respirar", ha dicho. En 2010, adoptó el veganismo, lo que le ayudó a perder peso, recuperar movilidad y redefinir su imagen pública, transformándose de un ícono de intimidación a un defensor de la salud.
Una cruzada contra los alimentos procesados
Tyson ahora protagoniza una campaña que respalda las directrices sanitarias "Real Food" impulsadas por el secretario de salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., en la administración de Donald Trump. Esta iniciativa busca reducir drásticamente el consumo de alimentos ultraprocesados y declarar la guerra al azúcar. "La pelea más importante de mi vida no es en el ring. No estoy peleando por un cinturón. Estoy peleando por nuestra salud. Los alimentos procesados nos están matando", afirma Tyson en el anuncio, donde se le muestra mordiendo una manzana y sosteniendo una zanahoria.
Implicaciones políticas y sociales
La campaña, patrocinada por el MAHA Center, una organización sin fines de lucro alineada con el Departamento de Salud y Servicios Humanos, posiciona a Tyson como un portavoz de política alimentaria. "Somos el país más poderoso del mundo y tenemos la gente más obesa y regordeta. Hay que hacer algo con la comida procesada en este país", declara, criticando la industria alimentaria. Su transición de demoledor de rivales a crítico de esta industria subraya una narrativa compleja sobre salud pública y responsabilidad personal.