El gobierno del presidente Donald Trump ha autorizado el uso del pelotón de fusilamiento como método de ejecución en Estados Unidos, en un esfuerzo por intensificar y acelerar los casos de pena de muerte a nivel federal. La medida, anunciada por el Departamento de Justicia, también reautoriza el empleo de inyecciones letales con un solo fármaco, el pentobarbital, que ya se utilizó en 13 ejecuciones durante el primer mandato de Trump.
Cambio en el protocolo federal de ejecuciones
El Departamento de Justicia modificó su protocolo para incluir el pelotón de fusilamiento, un método que no estaba contemplado previamente en las normas federales. Hasta ahora, solo cinco estados —Idaho, Mississippi, Oklahoma, Carolina del Sur y Utah— lo tenían autorizado. Además, se retomó el uso del pentobarbital como fármaco único para la inyección letal, un protocolo que la administración de Joe Biden había suspendido por preocupaciones sobre posibles dolores innecesarios.
El secretario de Justicia interino, Todd Blanche, justificó la decisión argumentando que la administración anterior incumplió su deber de proteger al pueblo estadounidense. “Retomaremos la aplicación del castigo máximo contra criminales peligrosos”, afirmó Blanche, quien también defendió la eficacia del pentobarbital para provocar una pérdida rápida de conciencia, contradiciendo las críticas de la administración Biden.
Contexto de la pena de muerte en Estados Unidos
Actualmente, solo tres reos permanecen en el corredor federal de la muerte, luego de que el expresidente Joe Biden conmutara 37 condenas a cadena perpetua. Sin embargo, el gobierno de Trump ha autorizado solicitar la pena capital contra 44 acusados. Entre los condenados federales más destacados se encuentran Dylann Roof, Dzhokhar Tsarnaev y Robert Bowers, responsables de ataques racistas y antisemitas.
La última ejecución por fusilamiento en Estados Unidos ocurrió en marzo de 2025 en Carolina del Sur. A nivel estatal, varios estados mantienen diferentes métodos de ejecución, como la inyección letal, la electrocución, la cámara de gas, la hipoxia por nitrógeno y el pelotón de fusilamiento, aunque algunos estados como California y Oregón tienen moratorias vigentes.
Reacciones y controversias
La decisión ha generado un intenso debate. Organizaciones de derechos humanos han expresado su preocupación por el posible sufrimiento que podrían causar estos métodos, mientras que el gobierno de Trump defiende su postura como un cumplimiento del deber de aplicar la justicia. El Death Penalty Information Center señaló que el pelotón de fusilamiento no formaba parte de los protocolos federales, pero que ahora se suma a las opciones disponibles.
Con estas medidas, la administración Trump busca reactivar las ejecuciones federales tras la moratoria impuesta por Biden, en un contexto donde la pena de muerte sigue siendo un tema profundamente divisivo en la sociedad estadounidense.



