La Controversia de las Cifras de Desapariciones en México
En un giro sorprendente, las estadísticas oficiales de México han registrado una caída del 37% en los casos de desapariciones en solo dos meses, desde noviembre de 2025 hasta enero de 2026. Sin embargo, esta reducción abrupta ha generado sospechas de una 'depuración' de los datos, más que un reflejo de la realidad en el terreno.
Un Aumento Histórico y una Respuesta Tardía
Desde hace un año, se ha documentado un incremento asombroso del 122% en las desapariciones entre 2018 y 2025, según las propias cifras gubernamentales. En febrero de 2025, la Presidenta Claudia Sheinbaum prometió abordar este tema en marzo, pero casi un año después, aún no ha proporcionado una explicación clara sobre el aumento exponencial de personas no localizadas.
En la mañanera reciente, la Presidenta anunció que la plataforma oficial de la Comisión Nacional de Búsqueda presenta problemas, con registros incompletos que carecen de apellidos, fechas o lugares. Anunció un proceso de depuración, lo que muchos interpretan como un ajuste de cifras para alinearlas con otras estadísticas de seguridad.
La Desconexión entre Cifras y Percepción Ciudadana
Mientras el gobierno presume una reducción del 42% en homicidios durante su administración, y ahora una caída del 37% en desapariciones, la encuesta del INEGI revela que la percepción de inseguridad entre los mexicanos ha aumentado sistemáticamente en el último año y medio. Los ciudadanos no se están convenciendo con la metralla de números y gráficas presentadas en las mañaneras.
Esta desconexión se agrava con casos de violencia cada vez más escandalosos, como desapariciones en racimos, asesinatos masivos y delitos cometidos en lugares cotidianos, desde campos de fútbol hasta minas y baños públicos.
La Sombra de los Narcopolíticos
Además, la presencia de narcopolíticos en el escenario nacional no ayuda a la credibilidad del gobierno. En lugar de tomar medidas firmes, se han frenado investigaciones, ofrecido retiros dorados y puentes de plata a criminales vinculados al partido en el poder, lo que erosiona aún más la confianza pública.
En resumen, aunque las cifras oficiales pintan un panorama más seguro, la realidad percibida por los mexicanos cuenta una historia diferente. La tarea pendiente del gobierno no es solo depurar datos, sino alinear esas estadísticas con la experiencia cotidiana de la ciudadanía.