Ciberataques en Latinoamérica se vuelven invisibles y más peligrosos, advierte estudio
Un estudio reciente sobre amenazas digitales, el Compromise Report 2026 elaborado por Lumu Technologies, advierte que los ciberataques en Latinoamérica han evolucionado hacia formas más silenciosas, persistentes y estratégicas. A diferencia de los ataques "ruidosos" del pasado, que buscaban visibilidad inmediata, los delincuentes ahora priorizan técnicas de evasión que dificultan su detección y amplifican el daño potencial a largo plazo.
¿Por qué los ataques son cada vez más difíciles de detectar?
El informe identifica cuatro tendencias clave que están redefiniendo el escenario de riesgo en la región:
- Uso de anonymizers: Herramientas como Tor y VPN privadas para ocultar la identidad de los atacantes.
- Droppers y downloaders: Métodos para distribuir malware de manera encubierta.
- Infostealers: Software diseñado para robar información sensible sin activar alertas.
- Ransomware: Ataques de secuestro de datos que operan de forma sigilosa.
Ricardo Villadiego, fundador y CEO de Lumu Technologies, explica que los delincuentes han dejado atrás la fuerza bruta y ahora apuestan por técnicas de evasión basadas en comportamiento. Utilizan túneles DNS, dominios generados con inteligencia artificial y herramientas legítimas para camuflar su presencia dentro del tráfico normal de las redes.
¿Qué sectores están más expuestos en la región?
El estudio muestra un aumento sostenido de actividad maliciosa en Latinoamérica, impulsado por la digitalización acelerada y controles de seguridad desiguales. Los sectores más afectados incluyen:
- Gobierno y Telecomunicaciones: Concentran la mayor exposición a infostealers y ransomware en Centroamérica, el Caribe y Sudamérica.
- Educación: Aparece como uno de los principales blancos del secuestro de datos en Sudamérica y México.
- En México: Educación y Telecomunicaciones son los sectores más impactados por ambas amenazas.
Este panorama subraya la vulnerabilidad de infraestructuras críticas en la región, donde los atacantes aprovechan brechas de seguridad para mantener acceso prolongado a los sistemas.
¿Cómo están cambiando las tácticas de los ciberdelincuentes?
Uno de los cambios más relevantes es la adopción de técnicas de Living-off-the-Land, donde los atacantes utilizan herramientas legítimas, como Keitaro para distribución de tráfico, reutilizadas como vehículos para malware. Entre los hallazgos principales del informe:
- La anonimización fue el Indicador de Compromiso más frecuente durante el año.
- En el robo de información, Lumma Stealer sigue siendo dominante, pero han surgido nuevas familias como MagentoCore, Remo y Ramnit.
- En ransomware, DeathRansom es la familia más activa en Latinoamérica, especialmente en Brasil, Argentina, Colombia y México.
Estas tácticas permiten a los delincuentes mezclar tráfico malicioso con el normal, haciendo que los ataques sean casi imperceptibles hasta que causan daños significativos.
¿Qué deben hacer las organizaciones ante este escenario?
Ya no basta con reaccionar ante incidentes visibles. El informe subraya la necesidad de:
- Monitoreo continuo: Implementar sistemas de detección que analicen millones de eventos de red en tiempo real.
- Integración de herramientas de seguridad: Combinar soluciones tecnológicas para cubrir múltiples vectores de ataque.
- Uso de inteligencia de amenazas accionable: Basar las defensas en datos actualizados y específicos para la región.
En un entorno donde los atacantes priorizan la evasión, asumir que el adversario ya está dentro se vuelve el primer paso para una defensa efectiva. Las organizaciones deben adoptar un enfoque proactivo, fortaleciendo sus capacidades de ciberseguridad para enfrentar estos desafíos invisibles y persistentes.