Demócratas Presionan para Usar el T-MEC contra Vehículos Eléctricos Chinos
Demócratas Quieren Usar T-MEC contra Autos Chinos

Demócratas Buscan Fortalecer Barreras Comerciales contra China con el T-MEC

Un grupo de legisladores demócratas en Estados Unidos ha elevado una petición formal a la administración del presidente Joe Biden, solicitando que se utilicen las disposiciones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) para impedir o restringir significativamente la importación de vehículos eléctricos fabricados en China. Esta iniciativa surge en un contexto de creciente tensión comercial y tecnológica entre Washington y Pekín, donde el sector automotriz se ha convertido en un nuevo campo de batalla.

Argumentos Centrales: Seguridad Nacional y Competencia Desleal

Los congresistas, liderados por figuras clave en comités de comercio y seguridad, fundamentan su solicitud en dos pilares principales. En primer lugar, alegan riesgos graves para la seguridad nacional, señalando que los autos eléctricos chinos podrían estar equipados con tecnología de recolección de datos y software que comprometa la privacidad y la infraestructura crítica estadounidense.

En segundo término, argumentan que las empresas chinas se benefician de subsidios gubernamentales masivos y prácticas de competencia desleal, lo que les permite inundar el mercado con precios artificialmente bajos. Esto, según los demócratas, amenaza directamente a la incipiente pero estratégica industria de vehículos eléctricos en Norteamérica, poniendo en riesgo miles de empleos en Estados Unidos, México y Canadá.

El T-MEC como Herramienta Estratégica

El tratado comercial, que entró en vigor en 2020, no solo establece reglas para el intercambio de bienes y servicios, sino que también incluye cláusulas sobre seguridad nacional y medidas de salvaguardia. Los legisladores sostienen que estas disposiciones pueden y deben ser invocadas para actuar contra lo que califican como una "amenaza económica y de seguridad" proveniente de China.

La estrategia propuesta implicaría coordinar acciones con los socios del T-MEC, particularmente con México, dado su papel crucial en las cadenas de suministro automotriz. La idea es crear un frente unificado que evite que los vehículos chinos ingresen al mercado norteamericano a través de terceros países o aprovechando lagunas regulatorias.

Repercusiones y Contexto Geopolítico

Esta movida política se enmarca dentro de la guerra comercial y tecnológica más amplia entre Estados Unidos y China, que ha visto medidas como restricciones a la exportación de semiconductores y tensiones en torno a Taiwán. El sector automotriz, en plena transición hacia la electrificación, es visto por ambos gigantes como un área de supremacía económica futura.

La administración Biden, que ha priorizado el desarrollo de una industria nacional de vehículos eléctricos con fuertes incentivos bajo la Ley de Reducción de la Inflación, ahora enfrenta presión desde su propio partido para tomar una postura más dura. Analistas señalan que cualquier medida bajo el T-MEC podría:

  • Desencadenar represalias comerciales por parte de China.
  • Afectar las relaciones con aliados que tienen intereses comerciales con Pekín.
  • Complicar la dinámica del tratado trilateral, especialmente si hay desacuerdos entre los socios.

Mientras tanto, la industria automotriz en México observa con cautela, ya que cualquier alteración en las reglas del T-MEC o un aumento en las tensiones comerciales podría impactar sus operaciones y planes de inversión en el mediano plazo.