La reforma laboral de 40 horas: una reducción que no cumple las expectativas
Reforma laboral de 40 horas: promesa incumplida

La reforma laboral de 40 horas: una promesa que se queda a medias

La reducción de la jornada laboral a 40 horas, considerada una de las reformas constitucionales más importantes del sexenio, ha sido aprobada por el Senado, pero enfrenta fuertes críticas por no cumplir con las expectativas iniciales. El Frente Nacional Por las 40 Horas ha señalado dos aspectos clave que, en su opinión, debilitan la reforma: la garantía de solo un día de descanso semanal y la flexibilización en el pago de horas extra.

Un solo día de descanso: un retroceso en derechos laborales

La Presidenta Claudia Sheinbaum tenía dos opciones en la propuesta enviada al Senado. La primera era otorgar dos días de descanso obligatorio, como se ha implementado en otros países, manteniendo una jornada de 8 horas de lunes a viernes para alcanzar un máximo de 40 horas semanales. Sin embargo, la opción elegida y aprobada por los senadores consiste en dejar solo un día de descanso a la semana, permitiendo que el patrón y el empleado acuerden la distribución de la carga horaria.

Esto plantea un problema significativo: para cumplir con el límite de 40 horas distribuidas en seis días laborales, cada jornada tendría que ser de aproximadamente 6 horas con 40 minutos. Mantener un único día de descanso implica costos ocultos, como el gasto persistente y el tiempo perdido en traslados durante seis días a la semana. Además, la posibilidad de un descanso real se reduce, ya que, aunque se trabajen menos horas por día, se labora el mismo número de días, limitando el tiempo de recuperación y ocio.

Horas extra: el caballo de Troya de la reforma

La segunda crítica se centra en las modificaciones a las horas extra, que algunos colectivos han denominado un caballo de Troya. Actualmente, las horas extra se pagan al doble desde la primera hasta la novena hora a la semana, y a partir de la décima, el pago es triple. Con la reforma aprobada, este pago triple se aplicaría solo hasta la hora 13, reduciendo los incentivos para limitar el trabajo adicional.

Asimismo, el límite actual de tres horas extra máximo tres días a la semana se extiende a cuatro horas extra máximo cuatro días a la semana. Para el Frente Nacional Por las 40 Horas, esto legaliza jornadas de hasta 12 horas diarias, lo que pulveriza el espíritu de una semana laboral de 40 horas. Aunque por ley nadie puede ser obligado a trabajar horas extra sin su consentimiento, en una cultura laboral donde a menudo no se cumple estrictamente la Ley Federal del Trabajo, existe el riesgo de que todo cambie para que, en la práctica, las condiciones sigan siendo similares.

Próximos pasos y perspectivas futuras

La reforma aún debe ser aprobada por la Cámara de Diputados, y se prevé que la reducción de la jornada sea gradual, con una disminución de dos horas cada año a partir de 2027. De ser así, será necesario reformar las leyes secundarias, donde hay margen para enderezar el espíritu de este cambio constitucional y asegurar que beneficie realmente a los trabajadores.

En resumen, mientras la reforma laboral de 40 horas marca un avance simbólico, sus detalles podrían limitar su impacto positivo, dejando a deber en aspectos cruciales como el descanso y la compensación por horas extra.