Protestas nacionales por mineros asesinados en Sinaloa: exigen justicia
Protestas por mineros asesinados en Sinaloa: exigen justicia

Protestas silenciosas recorren México por muerte de mineros en Sinaloa

Con una solemnidad que hablaba más que cualquier grito, mineros, sus seres queridos y colectivos de derechos humanos realizaron protestas pacíficas en al menos seis estados de la República Mexicana. La razón: exigir justicia por la desaparición y posterior hallazgo sin vida de dos colegas en el municipio de Concordia, Sinaloa.

Un duelo que une a comunidades mineras

En la capital de Zacatecas, el dolor se transformó en marcha. Familiares, compañeros de trabajo y madres buscadoras caminaron juntos para pedir que no quede impune el asesinato del ingeniero minero José Ángel Hernández Vélez y del geólogo Ignacio Aurelio Salazar Flores, ambos originarios de Zacatecas.

Los cuerpos de los profesionales fueron encontrados en una fosa clandestina en la localidad de El Verde, Concordia. José Ángel, proveniente de Cañitas de Felipe Pescador, recibió sepultura el pasado martes en su tierra natal, en medio de una profunda conmoción comunitaria.

El clamor de un padre: "Su objetivo era buscar mejoras... ¿qué encontró? La muerte"

Con la voz quebrada por el dolor, José Hernández, padre de la víctima, expresó ante los manifestantes la angustia de una familia trabajadora: "Somos de Cañitas de Felipe Pescador, desde allá nos formamos y su único objetivo era salir a buscar mejoras... ¿qué encontró? La muerte".

El padre hizo un llamado contundente a las autoridades: "Esperemos pronto ver resultados y que la muerte de mi hijo y de Nacho no queden impunes". Sus palabras resonaron entre los cientos de personas que participaron en las protestas, realizadas con pases de lista y minutos de silencio que honraban la memoria de los fallecidos.

Preocupación por la seguridad en el sector minero

Carlos García, ingeniero especialista en minería, destacó la paradoja de la seguridad en su sector: "En las mineras se refuerza con seguridad privada, pese ello, muchas veces, como lo vimos en el caso de Sinaloa, pues no es tan seguro para nosotros". Esta preocupación fue compartida por muchos de los manifestantes, quienes señalaron la vulnerabilidad de los trabajadores mineros en diversas regiones del país.

Xóchitl López, otra ingeniera minera, enfatizó el perfil de las víctimas: "No se vale, porque somos gente trabajadora, somos gente honesta, somos gente derecha, nos faltan muchos mineros; aquí estamos manifestándonos de una manera silenciosa, pacífica y luchando por la justicia de todos".

Un movimiento que trasciende fronteras estatales

Las protestas no se limitaron a Zacatecas. En un movimiento coordinado, comunidades mineras de cinco estados adicionales realizaron actos similares, demostrando que el caso de Concordia ha tocado una fibra sensible en todo el sector. Los manifestantes llevaron carteles con los nombres de José Ángel e Ignacio, exigiendo una investigación exhaustiva y el castigo a los responsables materiales e intelectuales.

El silencio de las marchas hablaba más fuerte que cualquier consigna, reflejando tanto el dolor por la pérdida como la determinación de no permitir que estos crímenes queden en la impunidad. La comunidad minera mexicana demostró una vez más su capacidad de organización y su compromiso con la justicia para sus miembros.