Morena atraviesa un proceso de cambios internos tras renovar su dirigencia, en medio de cuestionamientos por perfiles polémicos dentro del partido. El relevo ocurre mientras la fuerza política busca fortalecer su imagen de cara a las elecciones de 2027. En este contexto, el partido también enfrenta presiones externas por recientes señalamientos contra funcionarios emanados de sus filas, como el caso de Rubén Rocha, lo que ha intensificado el discurso sobre transparencia y control interno.
Ariadna Montiel promete limpiar candidaturas en Morena
La nueva presidenta del Comité Ejecutivo Nacional de Morena, Ariadna Montiel, aseguró que la dirigencia no tolerará actos de corrupción dentro de gobiernos del partido. Durante el Consejo Nacional, afirmó que quienes aspiren a ser candidatos en 2027 deberán contar con una trayectoria “impecable” y basada en principios de honestidad. “Esta dirigencia no tolerará corrupción en ningún gobierno de Morena”, declaró. Además, subrayó que será responsabilidad de la dirigencia garantizar que los representantes del movimiento cumplan con estándares éticos claros rumbo a los próximos procesos electorales.
Morena cambia dirigencia en medio de exigencias de transparencia
El relevo interno también incluyó cambios en la Secretaría de Finanzas del Comité Ejecutivo, en la que Óscar del Cueto asumió el cargo. Por su parte, Luisa María Alcalde dejó la dirigencia tras ser invitada a integrarse al gabinete federal, lo que marcó su salida sin un informe detallado de gestión, en medio de demandas de mayor rendición de cuentas. Asimismo, Montiel también se refirió a los señalamientos recientes relacionados con funcionarios vinculados a Morena, asegurando que el partido está del lado de la justicia. De este modo, en los próximos meses, Morena definirá los mecanismos para evaluar a sus aspirantes y evitar la postulación de perfiles cuestionados.
La dirigencia de Morena se enfrenta al reto de mantener la cohesión interna y proyectar una imagen de integridad ante la ciudadanía. Con la mirada puesta en 2027, la promesa de Montiel de limpiar las candidaturas busca recuperar la confianza de los electores y diferenciarse de las críticas que han surgido por casos de presunta corrupción. El partido deberá implementar filtros rigurosos para seleccionar a sus abanderados, garantizando que cumplan con los principios de la Cuarta Transformación.



