Las contradicciones ideológicas de la Cuarta Transformación
En el panorama político mexicano actual, la llamada Cuarta Transformación continúa exhibiendo una notable falta de coherencia ideológica, alternando entre medidas que recuerdan al autoritarismo más duro y aperturas típicamente neoliberales. Este fenómeno no es nuevo, pero se ha intensificado recientemente con decisiones que parecen responder más a ocurrencias discursivas que a un proyecto político sólido y consistente.
El autoritarismo fiscal avalado por la Suprema Corte
Uno de los ejemplos más preocupantes de esta tendencia es la reciente decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que avala que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) pueda bloquear cuentas bancarias sin necesidad de intervención del Ministerio Público, orden judicial o solicitud extranjera. Esta medida, sustentada por la ministra Lenia Batres Guadarrama, representa una clara violación a principios fundamentales del Estado de derecho:
- Presunción de inocencia
- Derecho a un proceso adecuado
- Derecho de defensa
- Libertades individuales básicas
Según datos revelados, entre 2018 y 2025, los criterios anteriores permitieron el desbloqueo masivo de cuentas por más de 32 mil millones de pesos, lo que pone en evidencia el potencial abusivo de esta nueva facultad. Esta actitud fiscal, con respaldo judicial, coloca al gobierno por encima de los derechos ciudadanos, en lo que algunos analistas han calificado como una herencia preocupante de prácticas autoritarias.
La apertura neoliberal: Coca-Cola en Palacio Nacional
Mientras se implementan estas medidas de corte autoritario, paralelamente se desarrolla una apertura al capital privado que resulta paradójica. El caso más emblemático es la recepción con tapete escarlata en el Palacio Nacional a los inversionistas de Coca-Cola, empresa que anunció una inversión de seis mil millones de dólares en México.
Esta contradicción resulta especialmente llamativa cuando se considera que, por un lado, se grava el consumo de bebidas azucaradas con impuestos especiales destinados supuestamente a combatir la obesidad y diabetes, mientras por otro se recibe con honores a la principal empresa productora de estas bebidas. La presidenta Claudia Sheinbaum destacó esta inversión como muestra de continuidad en la política económica, revelando una dualidad difícil de conciliar.
El saqueo a los fondos de retiro y otras contradicciones
En el Senado de la República, mientras se debatía la intervención de los fondos de retiro personal hasta por un 30 por ciento para financiar obras públicas mediante la llamada Ley para el Fomento de la Infraestructura Estratégica para el Desarrollo con Bienestar, la senadora Claudia Sánchez del PRI diagnosticó con crudeza: "esa izquierda hipócrita que dijo defender los derechos de los trabajadores, hoy no existe, hoy avala un dictamen. El más tecnócrata y neoliberal que yo haya visto".
Otra contradicción notable se observa en el discurso sobre ciencia y tecnología. Mientras el gobierno anterior cuestionaba abiertamente los logros de la "ciencia neoliberal", incluyendo la llegada a la Luna, la actual administración parece haber cambiado de postura. La presidenta Sheinbaum ha elogiado recientemente las capacidades de investigación a ese nivel, señalando que "imágenes de la tierra y de la luna son algo, pues, extraordinario".
El "fracking del bienestar" y la incoherencia energética
La más reciente muestra de esta falta de coherencia se observa en el ámbito energético, donde se ha propuesto la creación de un panel científico para buscar métodos no convencionales y no agresivos de explotación de hidrocarburos y gas, lo que en la práctica significa explorar técnicas como el fracking bajo el eufemismo de "fracking del bienestar".
Esta sucesión de bandazos ideológicos -desde el autoritarismo fiscal hasta la apertura neoliberal, pasando por el saqueo a los fondos de retiro y las contradicciones en política energética- revela la profunda incoherencia que caracteriza a la Cuarta Transformación. Lo que comenzó como un proyecto con pretensiones transformadoras parece haberse convertido en un amasijo de ocurrencias sin sustento ideológico real, donde la fraseología ha reemplazado a la sustancia y las contradicciones se han normalizado como parte del paisaje político.



